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Mar 3, 2026

Implicaciones de la posible restricción estadounidense de exportaciones de defensa a España


Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, calificando a España como un “aliado terrible” y sugiriendo un posible corte del trato comercial, abren una cuestión que trasciende la retórica política:

¿Qué impacto tendría una eventual restricción estadounidense en materia de exportaciones de defensa hacia España?

Aunque un “corte total” resulta improbable en el marco de la OTAN, incluso limitaciones parciales bajo el régimen ITAR (International Traffic in Arms Regulations) tendrían efectos relevantes.

Este análisis examina dependencias críticas y posibles escenarios.
1. Dependencia en el ámbito naval

Fragatas F-100 y F-110 y el Helicóptero MH-60R



Las F-100 españolas operan el sistema AEGIS, desarrollado por Lockheed Martin y las futuras F-110 incorporan el radar SPY-7 y arquitectura asociada al ecosistema AEGIS. Sin el soporte técnico las fragatas dejarían de ser útiles para las misiones para las que han sido diseñadas dejarían de ser interoperables dentro del marco OTAN. 

Respecto al Sikorsky MH-60R Seahawk, España adquirió 8 unidades a través del
programa FMS (Foreign Military Sales) de EE. UU para sustituir progresivamente a los SH-60B y son una herramienta clave para la guerra antisubmarina (ASW) y antisuperficie. 



Todas las unidades están pendientes de entrega y este programa depende totalmente de EE.UU. Una posible restricción congelaría las entregas y mermaría drásticamente la capacidad antisubmarina de la Armada Española.

Los AV-8B Harrier II constituyen el punto más frágil del esquema actual: su extensión hasta 2035 depende en gran medida del soporte y la cadena logística del United States Marine Corps, último gran operador del modelo. Sin acceso a repuestos, certificaciones y apoyo técnico estadounidense, la viabilidad de la flota podría verse comprometida antes de lo previsto, afectando directamente a la capacidad de ala fija embarcada del Juan Carlos I.




2. Capacidad submarina




El programa S-80 integra el sistema de combate SCOMBA, desarrollado por Navantia Sistemas, con asistencia tecnológica de la americana Lockheed Martin.
Una restricción afectaría a modernizaciones futuras e impediría la integración de armas como misiles de crucero 'Tomahawk'.
En sistemas submarinos, donde la superioridad depende del ciclo continuo de actualización, este aspecto es particularmente sensible.

3. Aviación de combate




España continúa operando F-18, con dependencia en repuestos críticos, actualizaciones de aviónica y la munición aire-aire 'estrella' el AIM-120 AMRAAM.
El impacto sería gradual: reducción progresiva de disponibilidad operativa si se interrumpiera el flujo logístico.

4. Defensa aérea y antimisil




Este podría ser el ámbito de mayor vulnerabilidad inmediata ya que España emplea los misiles Patriot PAC-3, ESSM, SM-2 y SM-6. Recientemente España firmó la adquisición de nuevas baterías del sistema Patriot PAC-3 a través del programa FMS estadounidense, siendo probablemente, la mayor inversión española reciente en defensa aérea y suponiendo una mejora drástica de capacidades. 
La guerra en Ucrania ha demostrado de forma inequívoca que la defensa aérea y antimisil no es un complemento, sino un pilar central de la defensa nacional. La protección frente a misiles balísticos, de crucero y drones se ha convertido en una capacidad decisiva. En el contexto europeo actual, marcado por la inestabilidad en el flanco oriental, sistemas como el Patriot PAC-3 adquieren una relevancia estratégica de primer orden. Una eventual restricción que afectara a su suministro, modernización o sostenimiento no solo reduciría capacidades técnicas, sino que erosionaría un elemento esencial de la arquitectura defensiva española y su integración en la defensa colectiva aliada.

5. Impacto industrial

Empresas como Navantia integran tecnología estadounidense en programas destinados tanto a la Armada española como a exportación. Las restricciones podrían limitar ventas a terceros países, incrementar costes por rediseño de subsistemas y retrasar calendarios de entrega.
La afectación no sería inmediata, pero sí estructural en el medio plazo.

6. Viabilidad política de un escenario restrictivo
Desde el punto de vista jurídico, Estados Unidos dispone de herramientas regulatorias para limitar exportaciones de defensa. Sin embargo, España es aliado OTAN, alberga infraestructuras estratégicas en el flanco sur y participa en arquitectura de defensa colectiva.
Una ruptura total tendría costes estratégicos para ambas partes.
El escenario más plausible, en caso de tensiones, sería una restricción selectiva o retrasos administrativos, no una interrupción absoluta.

7. Implicaciones estratégicas

Una eventual restricción aceleraría tres tendencias:
  • Diversificación de proveedores.
  • Refuerzo de la cooperación industrial europea.
  • Debate interno sobre autonomía estratégica.
No obstante, la sustitución plena de tecnología estadounidense no es inmediata ni económicamente neutra. El coste en recursos y en tiempo sería incalculable. 

Conclusión

La dependencia española de tecnología de defensa estadounidense es significativa en áreas críticas: defensa aérea, sistemas navales avanzados y aviación. Un corte total es improbable en el corto plazo. Una restricción parcial es técnicamente viable y según las recientes declaraciones de Trump, Estados Unidos no necesita nada de los líderes de España.
Consideramos que el momento actual, España no puede permitirse prescindir de Estados Unidos, la primera potencia mundial ni en materia de Defensa ni en cualquier otra área. 
En el hipotético caso de que las restricciones anunciadas por el presidente Trump, se hicieran realidad, las consecuencias respecto a las capacidades de las Fuerzas Armadas Españolas, se notarían desde el primer momento, serían devastadoras y podrían dejar de poder cumplir la misión que les encomienda la Constitución Española: Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Mar 2, 2026

Hellenic Air Force F-16s touch down in Cyprus following Iranian missile strikes



In a move of high strategic significance, four Hellenic Air Force (HAF) F-16 fighter jets arrived at the Andreas Papandreou Air Base in Paphos today, March 2, 2026. This deployment is a direct response to the massive Iranian missile and drone strikes that have shaken the region, targeting various points in the Eastern Mediterranean, including assets near Cyprus.

The arrival of the Greek fighters follows a night of high alert across the Levant. Following the launch of ballistic missiles and loitering munitions from Iran—part of the escalating regional conflict—the Greek Ministry of Defense, led by Nikos Dendias, authorized the immediate projection of air power to bolster the defense of the Republic of Cyprus.
The F-16s, which are among the most advanced "Viper" units in the Greek arsenal, will provide a vital Combat Air Patrol (CAP) capability to intercept any further incursions into Cypriot airspace.

The aerial deployment is the spearhead of a larger contingent. Alongside the aircraft, Greece has mobilized its most advanced naval asset:
  • Air Dominance: The four F-16s are equipped with the latest AESA radars, capable of detecting and tracking low-flying drones and cruise missiles—the primary tools used in the recent Iranian strikes.
  • The Naval "Shield": The frigate Kimon (FDI type) has also been mobilized. With its Sea Fire radar and Aster 30 missiles, it creates a formidable anti-access/area denial (A2/AD) bubble over the island, protecting both military and civilian infrastructure.
This movement is framed within the explosive Operation "Epic Fury", a coordinated offensive by the United States and Israel against Iranian military infrastructure. As Iran retaliates against Western interests in the region, Cyprus—home to strategic British Sovereign Base Areas like RAF Akrotiri—has found itself on the front line of this shadow war.
Conclusion: Strengthening the Common Defense
For military aviation analysts, this deployment is a clear message of deterrence. The presence of Hellenic F-16s on Cypriot runways serves as a reminder that the defense of the two nations remains indivisible during times of crisis. As the threat of further missile strikes looms, air superiority remains the decisive factor for the island's survival.

Desvelada la venta por parte España de 8 C-295 a Argelia


Lo que durante meses fue un secreto a voces en los círculos de defensa se ha confirmado finalmente a través de fuentes oficiales. El Gobierno de España autorizó la venta y exportación de ocho aviones de transporte militar Airbus C295 a Argelia durante el primer semestre de 2025. La operación está valorada en 385,2 millones de euros.

La transacción se gestó en enero de 2025 y representa una expansión significativa de las capacidades logísticas de Argelia. Estos ocho aparatos, ensamblados en la planta de Airbus en Sevilla, se sumarán a las cinco unidades que el país ya tiene en servicio, elevando su flota total a 13 aeronaves.

El C295 es un modelo fundamental para el transporte de tropas y cargas pesadas, destacando por su versatilidad en misiones de corto y medio alcance. Según los datos de Airbus a finales de 2025, el fabricante cuenta con 311 pedidos de este modelo a nivel global, consolidando a Argelia como uno de sus clientes preferentes en el continente africano desde que adquiriera su primer ejemplar en 2004.

La aprobación de esta venta por parte de la Secretaría de Estado de Comercio se produjo en un momento de extrema sensibilidad. Las relaciones entre Madrid y Argel se fracturaron en 2022 tras el giro del Gobierno español respecto al Sáhara Occidental, alineándose con la propuesta de autonomía de Marruecos.

A pesar de las tensiones políticas y el discurso mediático de confrontación, este contrato de defensa revela que los canales industriales y de seguridad nunca se cerraron del todo. Mientras los medios oficiales mantenían la narrativa de la crisis, se producían hitos de normalización silenciosa:

  • Seguridad y Defensa: La venta de los C295 implica una cooperación que va más allá de lo comercial, entrando en el ámbito de la defensa estratégica.
  • Encuentros de alto nivel: La visita del ministro del Interior argelino, Brahim Merad, a Madrid y la reunión de los cancilleres en el marco del G20 en Johannesburgo (noviembre de 2025) fueron los preludios políticos de este contrato.
  • Dependencia mutua: Argelia se ha mantenido como un proveedor fiable de gas, y las exportaciones españolas hacia el país norteafricano crecieron un 142% en 2024.

La discreción como norma

Llama la atención el perfil bajo con el que se ha gestionado la operación. Ni los medios especializados en defensa ni los medios oficiales de ambos países trataron la información en su momento. Este silencio mutuo sugiere un interés compartido por proteger una relación económica vital sin inflamar las tensiones con otros actores regionales como Marruecos.


UK Orders 23 AW149 Helicopters from Leonardo


The U.K. Ministry of Defense has awarded Italy’s Leonardo a £1 billion ($1.34 billion) contract to build 23 AW149 medium-lift helicopters at the company’s Yeovil plant, ending months of uncertainty over the program.

The AW149 is a modern, multi-role medium-lift rotorcraft designed for versatility on the battlefield. It can perform troop transport, medical evacuation, search and rescue, and logistics support, making it a key asset for the U.K. Armed Forces’ operational flexibility. The helicopters are intended to complement the U.K.’s existing fleet of Merlins and Wildcats, providing a medium-lift platform capable of operating in diverse environments and conditions.

Leonardo’s AW149 brings advanced avionics, enhanced survivability, and the ability to operate from austere locations, including unprepared landing zones. Its payload and range make it ideal for rapid deployment of troops or equipment, especially in expeditionary operations where larger helicopters like the Chinook may not be suitable.

The Yeovil-built AW149s are expected to integrate with the U.K.’s broader modernization programs, offering improved interoperability, networked communications, and potential future upgrades for unmanned or optionally-manned missions. This positions the U.K. to respond more effectively to domestic defense requirements, NATO commitments, and expeditionary operations around the globe.

While the contract secures the production line at Yeovil, the focus for the Ministry is clear: these helicopters will enhance the U.K.’s medium-lift capability, bridging the gap between light tactical helicopters and heavy-lift platforms, and ensuring operational readiness in a range of missions from combat to humanitarian relief.

Three U.S. F-15E Strike Eagles Mistakenly Shot Down in Kuwait by Friendly Fire

In a stark reminder that even the most advanced military operations are vulnerable to chaos and misidentification, three U.S. Air Force F-15E Strike Eagle fighter jets were shot down over Kuwait on March 2, 2026, in what the U.S. Central Command (CENTCOM) has termed an **“apparent friendly fire incident.” 

Amid ongoing operations linked to the broader conflict with Iran — in which U.S. and allied forces have been conducting air strikes against Iranian targets — Kuwaiti air defense systems mistakenly engaged three U.S. F-15E aircraft flying in support of coalition actions. CENTCOM confirmed the incident and emphasized it was unintentional. 


The jets were operating in a highly contested airspace characterized by simultaneous attacks involving Iranian aircraft, ballistic missiles, and unmanned drones, creating an extremely demanding identification and engagement environment. 

In what is undoubtedly the most fortunate aspect of this incident, all six aircrew members ejected safely and were recovered in stable condition. The survival of every crew member speaks both to the durability of the F-15E in extreme conditions and to the effectiveness of modern ejection systems and search-and-rescue operations. 

The shoot-downs occurred during an intense phase of the Iran conflict, with Gulf states reporting missile and drone attacks tied to Iranian retaliation. Kuwait’s air defense was actively engaging incoming threats, and in that pressured and dynamic environment, the tragic misidentification took place. 


Iranian media quickly claimed responsibility, sharing footage purportedly showing an F-15 crashing, but CENTCOM and Kuwaiti authorities have both maintained that the jets were downed by friendly air defenses rather than by Iranian forces. 

This incident is a rare but serious example of the risks inherent in multi-national air defense environments, especially in areas where friendly, allied, and hostile aircraft are all operating at speed and under stress. Even with advanced Identification Friend or Foe (IFF) systems and real-time coordination, errors can occur when systems are overwhelmed or when data interpretation breaks down in combat conditions.

Friendly fire has historically been one of the most tragic aspects of warfare — from ground engagements to aerial conflicts — and this event will certainly be subject to intense review by U.S. and Kuwaiti authorities to prevent similar tragedies in the future.

Losing three such capable aircraft in a friendly fire incident is a sobering reminder that modern warfare remains unpredictable. It also underscores the importance of robust joint training, communication protocols, and integrated air defense systems when multiple nations and forces share the same battlespace.

Mar 1, 2026

El Uso de Aviones Militares Españoles por la Fuerzas Armadas de Estados Unidos

Aunque es un hecho bastante conocido entre quienes siguen de cerca la aviación militar, siempre resulta interesante repasar la historia de los aviones diseñados y fabricados en España que han servido —y aún sirven— en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

No se trata de grandes flotas ni de programas masivos, sino de aeronaves elegidas para misiones discretas, especiales y de bajo perfil, donde no “gritar” presencia militar estadounidense es casi tan importante como la capacidad técnica.

Los protagonistas de esta historia son tres nombres bien conocidos en la industria aeronáutica española: el CASA C-212 Aviocar, el CN-235 y el C-295. Tres aviones distintos, pero unidos por un mismo patrón: su uso por parte de EE. UU. en misiones donde la discreción, la flexibilidad y la operación desde pistas austeras son clave.

El origen: el programa EDSA y la “batalla” del Aviocar



A comienzos de los años 80, la United States Air Force lanzó el programa European Distribution System Aircraft (EDSA). El objetivo era claro: crear una especie de “servicio de mensajería aérea” en Europa para mover repuestos críticos —como motores de F-15 y F-16— entre bases estadounidenses, sin recurrir a los grandes y costosos C-130.

En esa competición, el CASA C-212 Aviocar se enfrentó directamente al Shorts C-23 Sherpa. Técnicamente, el Aviocar convencía a muchos: rampa trasera, gran capacidad STOL y una robustez probada. Sin embargo, el contrato acabó en manos del Sherpa en 1983, en gran parte por razones logísticas (una bodega algo más “cuadrada”) y políticas, con fuerte presión británica.



El contrato por 18 aviones desató una "feroz batalla política" en Washington D.C.. Se dice que hubo un intenso lobbying británico liderado por el gobierno de Margaret Thatcher, quien defendía la producción en Belfast (Irlanda del Norte), una zona muy castigada económicamente en aquel momento.

El “desquite” del C-212: operaciones especiales y perfil bajo


Pese a perder el EDSA, Estados Unidos sí acabó operando el C-212. La USAF adquirió seis unidades de la versión -200. El Aviocar acabó siendo preferido para misiones de operaciones especiales debido a su rampa trasera más versátil para lanzamientos.



Los C-212 Aviocar sirvieron en el 435th Tactical Airlift Wing en Alemania durante los años 80 y 90. Más tarde recibieron la designación C-41A, y fueron asignadas al United States Special Operations Command.

El interés por parte de las unidades de operaciones especiales se debió a la discreción ya que el Aviocar podía operar desde pistas cortas y sin preparar, lanzar paracaidistas por rampa o puertas laterales, y no llamaba la atención. En la Europa de la Guerra Fría, su silueta era común y pasaba mucho más desapercibida que un avión militar estadounidense “clásico”.

Algunas de estas aeronaves operaron desde la base de Rhein-Main (Alemania) y otras lo hicieron bajo contratos logísticos vinculados a la inteligencia estadounidense, a menudo a través de compañías pantalla. 

Mientras que los 18 Sherpas originales de la USAF se retiraron tras la caída del Muro de Berlín (1990), el C-212 ha seguido sirviendo décadas después en el Mando de Operaciones Especiales (USASOC).

Así el US Army (Ejército) adquirió un C-212, usado fundamentalmente en cursos de lanzamiento en paracaídas, y la USAF (Fuerza Aérea de los Estados Unidos) adquirió un total de 6 C-212-200asignados al Mando de Operaciones Especiales. Los dos primeros fueron entregados en 1987, mientras que los otros cuatro lo fueron en 1990. 


En 2020 permanecían en servicio 5 unidades, que serían modernizados ese mismo año con nueva aviónica según contrato adjudicado a la filial de Airbus en Estados Unidos, Airbus Defence & Space (DS) Military Aircraft Inc., empresa que tiene sede en Mobile, (Alabama). El valor del contrato fue de 10 Millones USD

Décadas después, varios C-41A seguían activos en misiones de entrenamiento de paracaidismo y apoyo a fuerzas especiales, hasta su modernización con nueva aviónica en los años 2020.

Aunque el número de C-41A en servicio siempre ha sido reducido, todo apunta a que el CASA C-212 Aviocar sigue activo y, sobre todo, apreciado dentro del ecosistema de las operaciones especiales estadounidenses. Ha sido utilizado en conflictos difíciles, como Iraq o Afganistán.

Asignado al U.S. Special Operations Command, este veterano avión ha demostrado durante décadas una versatilidad difícil de igualar: infiltración y exfiltración de tropas, lanzamientos de paracaidistas y suministros, y entrenamiento realista con plataformas “no estándar”. Su sencillez, capacidad STOL y perfil discreto explican por qué, pese a su rareza, continúa teniendo un hueco allí donde la eficacia y el bajo perfil pesan más que los grandes números.


(C-212 Aviocar operado por el contratista 'Blackwater')

El CN-235: del Tansporte discreto e Inteligencia “en la sombra”

Si el C-212 fue el pionero, el CN-235 representa el salto cualitativo. Diseñado conjuntamente por España e Indonesia, este bimotor se convirtió en una plataforma ideal para misiones de transporte táctico e inteligencia.


Dentro de la Fuerza Aérea estadounidense, su uso se concentra en el Air Force Special Operations Command, especialmente en unidades de “vuelo no estándar” como el 427th Special Operations Squadron, con base en Pope Field, Carolina del Norte. Estos aviones suelen volar sin marcas visibles de la USAF, con esquemas civiles o matrículas poco identificables.

Su tarea oficial es el "entrenamiento y apoyo táctico", pero en la práctica proporcionan transporte discreto para fuerzas de élite (Delta Force, SEAL Team 6) y personal de la CIA.

Estos aviones suelen volar con matrículas civiles o esquemas de pintura blanca y azul muy sencillos, similares a los de una aerolínea regional, para no ser identificados como activos militares en aeropuertos extranjeros.

Más allá del transporte, el CN-235 ha sido utilizado como plataforma ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance), con sensores SIGINT, antenas externas y sistemas de vigilancia electroóptica. Su capacidad para operar desde pistas de tierra y permanecer largo tiempo en zona lo ha convertido en una herramienta muy valiosa en escenarios sensibles, desde Europa del Este hasta África o Oriente Medio.

A esto se suma el papel de los contratistas privados, que operan CN-235 civiles para el Pentágono en misiones donde un avión militar oficial podría generar problemas diplomáticos. En estos casos, el avión español vuelve a cumplir su función clave: estar presente sin hacerse notar. 

Recientemente se han registrado despliegues de estos aviones en regiones como Europa (por ejemplo, en la base de RAF Fairford) para misiones de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) bajo el mando del Mando Europeo de EE. UU. (EUCOM). 

Uno de los episodios más llamativos asociados al uso estadounidense del CASA CN-235 surgió a raíz de la denominada Operación Absolute Resolve, vinculada a la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. Según informaciones publicadas por medios especializados en defensa y análisis OSINT, al menos un CN-235 del Air Force Special Operations Command —fabricado en la planta de Airbus Defence & Space en Sevilla— habría participado en la operación en funciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). Estas aeronaves, caracterizadas por su bajo perfil, autonomía y capacidad para operar desde aeródromos poco preparados, resultan especialmente adecuadas para misiones sensibles donde la discreción es prioritaria. Aunque el Pentágono no ha detallado oficialmente el orden de batalla aéreo empleado, este episodio refuerza la idea de que el CN-235 es una plataforma plenamente integrada en el ecosistema de operaciones especiales estadounidenses, actuando como multiplicador silencioso en misiones de alto valor estratégico.


Es común su uso en "Zonas Calientes": Se han desplegado de forma persistente en el norte de África, el Sahel y Afganistán. Su ventaja es que pueden permanecer mucho tiempo sobre un objetivo y operar desde pistas de tierra donde un avión de inteligencia más grande no podría aterrizar. En estos casos opera en manos de los Contratistas Privados. Empresas como LeidosSierra Nevada Corporation o la antigua Blackwater han operado flotas de CN-235 para el Pentágono.

El CN-235 y Big Safari 

Se sabe que el 645th Aeronautical Systems Group, más conocido como "Big Safari" (la unidad que gestiona los proyectos más secretos de modificación de aviones en EE. UU.), ha trabajado extensamente con el CN-235, utilizándolo para probar nuevos radares, sistemas de guerra electrónica y equipos de comunicación satelital antes de instalarlos en flotas más grandes.

Se han rastreado contratos adjudicados a empresas como L3Harris o Sierra Nevada Corporation (socios habituales de Big Safari) específicamente para la "modificación de células CN-235" y se han detectado CN-235 con trayectorias de vuelo circulares (típicas de patrulla o pruebas de sensores) operando desde aeropuertos vinculados a Big Safari, como Waco (Texas) o Greenville (Texas), donde L3Harris tiene sus hangares de alto secreto.

El Apoyo invisible del CN-235 en visitas presidenciales


El CASA CN-235M-100 del AFSOC (Mando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Aéreas de EE.UU.) apoyó la visita sorpresa del presidente Biden a Europa del Este en febrero de 2023. Esta aeronave, equipada para inteligencia y comunicaciones en tiempo real, vigiló la frontera polaco-ucraniana para asegurar la seguridad presidencial utilizando antenas especializadas bajo su fuselaje, probablemente para la recopilación de señales y comunicaciones (SIGINT/COMINT), permitiendo transmitir información en tiempo real a los mandos.

Durante la visita, el avión operó cerca de las fronteras de Ucrania y Bielorrusia desde Polonia para detectar amenazas, partiendo hacia la base aérea de Pope el 22 de febrero de 2023 tras repostar en la RAF Mildenhall.

El HC-144 Ocean Sentry: el CN-235 “visible” de Estados Unidos



Existe, sin embargo, una excepción a este uso en las sombras. El HC-144 Ocean Sentry, variante del CN-235, es operado abiertamente por el United States Coast Guard. En junio de 2024, la flota de 18 aeronaves terminó la actualización al standard HC-144B "Bravo". Este proyecto reemplazó la aviónica obsoleta por un nuevo sistema de gestión de vuelo (FMS) y pantallas de control de cabina modernas, mejorando la navegación y el monitoreo de equipos e integró el sistema de misión Minotaur (desarrollado por la Marina de EE. UU.), que fusiona datos de radares y sensores en tiempo real para compartirlos con otras unidades y plataformas. 

Este avión se ha convertido en un pilar para misiones de vigilancia marítima, búsqueda y rescate y lucha contra el narcotráfico en costas estadounidenses y el Caribe.

El HC-144.ha participado en numerosas misiones a lo largo de su carrera, entre ellas su intervención en la misión de búsqueda y rescate del deportista Marquis Cooper, la respuesta al terremoto de Haití de 2010, misiones medioambientales de vigilancia del vertido de petróleo de Deepwater Horizon, el transporte de animales marinos en peligro de extinción para su rehabilitación, y su participación en las operaciones de ayuda tras el huracán Sandy.

Estos aviones están distribuidos estratégicamente para cubrir las costas de EE. UU. y el Caribe, operando desde bases en Miami, Florida, Cape Cod, Massachusetts, Corpus Christi, Texas y en el Aviation Training Center en Mobile, Alabama. 


El C-295: la gran oportunidad que pasó



El último capítulo lo protagoniza el C-295. A mediados de los 2000 fue uno de los grandes candidatos al programa Joint Cargo Aircraft (JCA) del Ejército estadounidense. El C-295 fue el gran candidato para el programa, destinado a reemplazar a los C-23 Sherpa y C-12 Huron. Incluso se llegó a plantear una línea de ensamblaje en Alabama. Sin embargo, el contrato terminó en manos del C-27J Spartan.

Pese a ello, el C-295 no desapareció del radar estadounidense. El C-295,ha tenido presencia es en el sector de los contratistas privados que trabajan para el Pentágono. Empresas de servicios aéreos y logística especial (como las que operan desde aeródromos vinculados a misiones de inteligencia) han evaluado o utilizado ejemplares del C-295 para contratos de transporte en zonas donde se requiere un avión STOL (despegue y aterrizaje corto) con mayor capacidad que el CN-235.

Se ha detectado el uso de C-295 por parte de empresas tecnológicas estadounidenses (como Collins Aerospace) para certificar sistemas de aviónica avanzada, como la suite Pro Line Fusion, que luego se instala en los aviones vendidos a otros países. 

Aunque la Fuerza Aérea de EE. UU. (USAF) no lo tiene como avión de inventario estándar se han reportado avistamientos ocasionales de C-295 con marcas de la USAF en aeropuertos internacionales, lo que suele indicar misiones de enlace diplomático o transporte de delegaciones militares en regiones donde el modelo es común (como Europa o Asia).

A primera vista puede resultar extraño que la Fuerza Aérea de Estados Unidos opere un número muy reducido de C-295, un modelo que no forma parte de su inventario estándar y que añade complejidad logística a una flota ya de por sí enorme. Sin embargo, precisamente esa “rareza” es la clave de su valor operativo.

Según analistas y personal con conocimiento del tema, estos aviones están asignados al 427th Special Operations Squadron,  unidad especializada en el uso de aeronaves “no estándar”. Su misión es la baja visibilidad, no “gritar” presencia militar estadounidense como lo haría un C-130 Hercules.

Unidades de inteligencia han mostrado interés en la variante SIGINT/ELINT (inteligencia electrónica) del C-295 debido a su mayor autonomía frente al CN-235, utilizándolo en ocasiones para pruebas de integración de sensores desarrollados por firmas estadounidenses. 

El uso del C-295 por parte de Estados Unidos no responde a una carencia de aviones de transporte, sino a todo lo contrario: es una elección consciente para operar en las sombras. Estas aeronaves dan apoyo a operaciones del SOCOM, del Joint Special Operations Command y, en determinados contextos, de actividades encubiertas vinculadas a la Central Intelligence Agency.

Como vemos, la razón por la Estados Unidos elige una reducida flota de aviones de fabricación española. es clara. En determinadas misiones —especialmente las vinculadas a fuerzas especiales, inteligencia o apoyo encubierto— la eficiencia logística pasa a un segundo plano frente a la discreción. 

Que Estados Unidos lleve más de cuatro décadas recurriendo a aviones de diseño español, es uno de los mejores elogios posibles para la 'modesta'  industria aeronáutica española.

Feb 27, 2026

El Ejército del Aire se despliega en Estados Unidos para el ejercicio Sentry South 26.2

 


El Ejército del Aire y del Espacio participa activamente en el ejercicio Sentry South 26.2, una de las fases del macroejercicio Southern Strike 2026, organizado por la Guardia Nacional Aérea de Misisipi en el sur de Estados Unidos.

El Ejercicio Sentry South 26-2, se dedica a entrenar operaciones de combate realistas y conjuntas, utilizando un entorno de alta exigencia para adiestrar a fuerzas aéreas y terrestres aliadas.

En esta fase, a desarrollar  entre el 20 de febrero y el 6 de marzo, participan alrededor de 1.100 militares y unidades del Ejército del Aire y del Espacio con A400M Atlas, helicópteros NH90 y un C-295M, operando desde el Gulfport Combat Readiness Training Center, con el objetivo de entrenar despliegues expedicionarios, integración multinacional y respuesta frente a amenazas reales en escenarios complejos.

En los últimos días, una pareja de Airbus A400M Atlas del Ejército del Aire ha llegado a Gulfport, consolidando un despliegue que subraya la capacidad española de proyección estratégica intercontinental y su integración en ejercicios de combate conjunto con fuerzas aliadas.

NH90 del Ala 48 en operaciones especiales

El núcleo del despliegue español gira en torno a los helicópteros NH90 del Ala 48, que participan en escenarios de operaciones especiales, inserción y extracción de fuerzas, y misiones tácticas en entornos complejos. Estas actividades se desarrollan en el Gulfport Combat Readiness Training Center, una instalación clave para el adiestramiento avanzado de la Guardia Nacional estadounidense.

A400M y C-295: movilidad y apoyo a fuerzas especiales



Los A400M Atlas han sido fundamentales para trasladar personal, helicópteros y material desde España hasta Estados Unidos, evidenciando la madurez del avión como vector estratégico de despliegue rápido.

Junto a ellos, la Guardia Aérea Nacional ha difundido imágenes del C-295M del Ala 35, concretamente el T.21-08 (35-08). El Ala 35, con base en Getafe, integra al 353 Escuadrón de Operaciones Especiales, una unidad clave para el apoyo aéreo a fuerzas SOF y operaciones tácticas de alta exigencia.



Las imágenes del despliegue español han sido difundidas por Defense Visual Information Distribution Service (DVIDS), el portal multimedia oficial de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, reflejando la importancia que Washington concede a la participación española en este ejercicio.

Más allá del componente visual, Sentry South 26.2 confirma la plena integración del Ejército del Aire en ejercicios multinacionales de alta intensidad, donde se combinan capacidades de transporte estratégico, helicópteros tácticos y apoyo directo a operaciones especiales en un entorno realista y exigente.

Además de Sentry South, el Ejército del Aire tiene previsto intensificar su presencia en Estados Unidos a lo largo de 2026, con la participación en otro ejercicio de alta exigencia, el Red Flag, que se desarrolla en la base aérea de Nellis, Nevada.


Feb 26, 2026

Spare parts worth €17 million disappear from the Aeronautica Militare; investigation reaches senior officers



Italy is investigating the disappearance of military aeronautical materiel valued at approximately €17 million, originating from a Aeronautica Militare depot in Brindisi. What began as an administrative issue has rapidly escalated into a judicial case, involving both civilian and military prosecutors.

According to the ongoing investigation, around 2,500 aeronautical components appear to have left the logistics system without clear justification. These were not generic items, but critical avionics equipment and modules associated with the Tornado, the AMX, and the C-130 Hercules.

One of the most striking aspects of the case is that the AMX has already been withdrawn from service in Italy. The Aeronautica Militare officially retired the type in 2024, reinforcing the hypothesis that part of the material declared “out of use” may have been diverted by exploiting its formal removal from inventory, without any real operational requirement to justify its disappearance.


The AMX, however, has not vanished entirely from the operational landscape. While Italy has retired the aircraft, the type remains in active service with the Força Aérea Brasileira. This helps explain why certain spare parts and avionics modules continue to hold real value on the international market, particularly for fleets that still depend on certified inventories.

These are systems that, even within ageing fleets, retain high operational and logistical value—especially for countries that continue to operate these platforms or are managing a transition away from them.

At the core of the case is not only the physical loss of material, but the breakdown of traceability. One of the main hypotheses is that part of the equipment was administratively reclassified as non-operational or obsolete, allowing it to be removed from official inventories before actually disappearing.

In a military environment—where every component has a serial number, a history, and a documented chain of custody—this aspect is particularly sensitive.

The investigation reportedly involves around a dozen individuals, including logistics officials, senior officers, and personnel linked to external companies involved in maintenance or materiel management.

There are, for now, no convictions or definitive conclusions. However, the mere fact that generals are under investigation gives a clear indication of the seriousness of the affair.

The international trail

Some reports suggest that part of the components may have left Italy, with South America—including Brazil—emerging as a possible destination. This is not idle speculation: a secondary market for certified military spare parts does exist. It is opaque, highly specialised, and involves significant sums, particularly when original production lines have long been shut down.

The case raises uncomfortable questions about the real inviolability of logistics control systems, what happens to critical materiel as fleets age, and to what extent the spare parts market can become a risk vector.

At a time when Europe is openly discussing strategic autonomy, industrial sustainment, and military resilience, the disappearance of certified equipment from within an allied air force is more than a one-off scandal.

This case sits at the intersection of logistics, industrial control, and institutional responsibility. Its outcome will help shape how military assets are managed—and protected—during periods of transition and sustained budgetary pressure.

Feb 25, 2026

USAF accelerates B-21 Raider production, aims for operational fielding in 2027



The USAF and Northrop Grumman agreed to boost B‑21 production capacity by about 25% using roughly $4.5 billion in already-authorized U.S. funding. This expansion is intended to compress delivery timelines and speed up fielding without undermining cost or performance discipline. 

The bomber is currently in low-rate initial production, with final assembly underway at Northrop Grumman’s Palmdale, California facility. Multiple aircraft are undergoing production and test activity. 

According to recent official releases, the **first operational B‑21 Raider remains on track to arrive at Ellsworth Air Force Base in South Dakota in 2027, supporting the Air Force’s plan to begin fielding the next-generation stealth bomber that year.

Unlike legacy bomber programs, the B-21 was designed from the outset with digital engineering, modular sustainment, and production scalability in mind. 

The Air Force intends the B-21 to replace the B-1 Lancer and the B-2 Spirit by 2040, and potentially the B-52 Stratofortress thereafter.

Currently in flight testing, this long-range penetrating strike aircraft is designed to operate in the most contested environments and to hold any target at risk. The B-21 integrates advanced stealth, resilient networking, and a modern, data-driven command-and-control architecture, ensuring the Joint Force retains a decisive advantage on an increasingly complex battlefield.

El F-35 y Portugal: de opción preferida a revisión estratégica

 


Durante los últimos años, la sustitución de los F-16 de la Fuerza Aérea Portuguesa ha pasado de parecer una decisión casi automática a convertirse en un debate político, industrial y geoestratégico de primer nivel. El F-35A, inicialmente señalado como el sucesor natural, ha terminado sometido a una profunda revisión estratégica en Lisboa.

El F-35 como relevo lógico del F-16



A finales de 2023, el entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Port9uguesa, João Cartaxo Alves, dejó claro que el F-35 era la opción más coherente para sustituir una flota de F-16 con entre 30 y casi 40 años de servicio.

Desde un punto de vista estrictamente militar, el razonamiento era difícil de discutir:

  • Interoperabilidad plena con la OTAN
  • Integración en el ecosistema de combate aéreo de quinta generación
  • Continuidad doctrinal respecto al F-16
  • Amplia adopción en Europa (Noruega, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Reino Unido, Italia, Alemania…)

En palabras del propio Alves, el F-35 era “el único avión de quinta generación capaz de cumplir plenamente los requisitos de misión de Portugal”.

Sin embargo, el entusiasmo militar chocó pronto con la realidad política y presupuestaria.

En diciembre de 2023, el Gobierno portugués aclaró que no existía ningún proceso formal de adquisición en marcha, ni el F-35 figuraba en la Ley de Programación Militar aprobada ese mismo año, que fijaba prioridades hasta 2034 por valor de 5.500 millones de euros.

Las inversiones se centraban en otros ámbitos:

  • Aviones de apoyo cercano
  • Reabastecimiento en vuelo (KC-390)
  • Patrulleros oceánicos
  • Capacidades navales y logísticas

El mensaje era claro: el F-35 era una visión de futuro, no una decisión inmediata.

Punto de inflexión en 2025

El ministro de Defensa, Nuno Melo, introdujo un argumento hasta entonces ausente del debate: La dependencia estratégica de Estados Unidos.

Entre sus preocupaciones destacaban:

  • La autonomía operativa real del F-35
  • La dependencia logística y de mantenimiento
  • El control estadounidense de sistemas digitales y de gestión en la nube
  • La incertidumbre sobre la política exterior de Washington a medio plazo

El debate dejó de ser únicamente militar y pasó a ser político-estratégico:

¿hasta qué punto un país pequeño debía atar su capacidad aérea crítica a un único proveedor externo?

La alternativa europea entra en escena

Ese cambio de tono abrió la puerta a opciones que hasta entonces parecían secundarias.

En octubre de 2025, Airbus formalizó su interés en posicionar el Eurofighter Typhoon como sustituto del F-16 en Portugal, firmando un memorando de entendimiento con la industria aeronáutica portuguesa.

Los argumentos europeos eran distintos:

  • Mayor soberanía industrial
  • Retornos económicos y participación local
  • Integración en cadenas de valor europeas
  • Menor dependencia política de EE. UU.

Portugal, además, ya operaba plataformas de Airbus como el C-295, lo que reforzaba la narrativa de continuidad industrial.

La presión atlántica: el mensaje de Washington

El debate no pasó desapercibido al otro lado del Atlántico.

En febrero de 2026, el embajador estadounidense en Lisboa, John Arrigo, intervino públicamente recomendando que Portugal apostase por el F-35, subrayando:

  • La interoperabilidad OTAN
  • La pertenencia al “núcleo duro” de fuerzas aéreas europeas
  • La necesidad de aumentar el gasto en defensa

Su mensaje encajó en un patrón cada vez más visible: La diplomacia estadounidense como actor directo en decisiones de adquisición militar aliada.

A día de hoy, Portugal no ha lanzado un proceso formal de selección, ni ha cursado ninguna solicitud oficial de compra y baraja una flota futura estimada entre 14 y 28 aeronaves y considera el próximo caza como solución puente hacia programas de sexta generación

Lisboa incluso ha manifestado su interés en participar, aunque sea como observador, en programas europeos como FCAS o GCAP.

El caso portugués demuestra que el debate sobre el F-35 ya no es solo técnico sino de autonomía estratégica, dependencia industrial y sobre el equilibrio entre Europa y Estados Unidos.

El F-35 sigue siendo una opción poderosa —quizá la más capaz—, pero ya no es incuestionable.


Feb 24, 2026

La historia del Ejército del Aire y el F-16 Fighting Falcon


La historia del Ejército del Aire y el F-16 Fighting Falcon es un viaje por decisiones estratégicas, comparaciones técnicas y compromisos políticos que marcaron la aviación española moderna. Aunque hoy el F-16 es un icono global, en España su paso fue breve y siempre estuvo sobre la mesa… sin aterrizar jamás.

1979: el primer contacto

Fue en 1979 cuando España evaluó por primera vez el F-16. Para ello, se desplazó un F-16B holandés (#J-260) a la Base Aérea de Torrejón, con el objetivo de analizar su idoneidad como sucesor de los cazas más antiguos. Se compararon prestaciones, capacidades de armamento y potencial de modernización.

Aunque el F-16 mostraba ventajas en combate cercano, la balanza se inclinó hacia el F/A-18 Hornet: mejor polivalencia, mayor radio de acción, capacidad de carga y supervivencia —sobre todo por ser bimotor frente al monomotor del F-16—. De hecho, estudios estimaban que, de 96 F-16, se podrían perder 33 unidades en 20 años, mientras que de 84 F-18, solo 16.

Década de los 80: la apuesta por el F/A-18



El 31 de mayo de 1983 se firmó el contrato para la adquisición del EF-18 Hornet, designado C.15 en España. Inicialmente se adquirieron 72 unidades, con opción a 12 más, aunque finalmente se decidió destinar parte del presupuesto a modernizar los Mirage F1 EDA/DDA adquiridos de Catar.

El EF-18 supuso toda una revolución tecnológica para los pilotos españoles: avión de bajo coste de mantenimiento, con pantallas digitales, respuestas por voz del ordenador de a bordo y capacidad de carga máxima de 25.400 kg, superando incluso al Eurofighter en términos de peso de armamento.

1994-1995: F-16 de segunda mano son ofertados por Estados Unidos

Tras la retirada de los F-5 y la llegada de los C-101 como solución temporal, el Ejército del Aire necesitaba reforzar su capacidad hasta la llegada del Eurofighter Typhoon (prevista para 2005, como muy pronto).

En diciembre de 1994, Estados Unidos ofreció entre 50 y 60 F-16 de segunda mano, para equipar el ala 21 (“los Gallos de Morón”), y así cubrir el hueco operativo. Sin embargo, el Ejército del Aire rechazó la oferta, optando por 24 F/A-18 de segunda mano cedidos por la Armada de EE.UU. en 1995, que se integraron en Morón (Sevilla) y, más tarde, en Gando (Canarias).


Los motivos eran claros: el cambio logístico, la formación del personal y el mantenimiento de una nueva plataforma habrían sido extremadamente costosos y complejos, además de que los F-16 ofrecidos tenían vida útil limitada.

El F-16 nunca dejó de estar sobre el tablero: evaluado en 1979, ofrecido en los 90, siempre fue considerado un competidor, pero la combinación de factores estratégicos, técnicos y políticos terminó inclinando la balanza hacia los Hornet.

Hoy, el F-16 es un estándar global y sigue siendo una referencia, pero para España quedó como una alternativa que nunca se concretó.

Feb 23, 2026

Turkey Reinforces Its Bet on the Eurofighter as the U.S. F-16 Path Cools



Turkey’s interest in the Eurofighter has moved beyond a tactical maneuver and is increasingly shaping into a strategic decision of greater depth. In recent weeks, multiple reports point not only to the continuation of talks with the program’s partner nations, but also to a possible increase in the initially proposed number of aircraft, suggesting a more solid and structural commitment to the European fighter.

This move cannot be analyzed in isolation. It comes at a time when relations between Ankara and Washington in the field of combat aviation remain marked by uncertainty.

The F-16: a large fleet, but a constrained one


Turkey operates one of the largest F-16 fleets outside the United States. However, for years it has faced political restrictions affecting access to upgrades, modernization kits, critical spare parts, and long-term industrial support. While some packages have been partially unblocked, the message has been clear: U.S. support is neither automatic nor guaranteed.

For an air force that requires predictability, this represents a serious challenge. The F-16 remains a valid platform, but its operational value depends directly on political and industrial backing from Washington.

The Eurofighter as a European alternative

In this context, the Eurofighter emerges as an option less exposed to unilateral vetoes, thanks to its multinational structure, which dilutes political control by any single actor. For Turkey, the appeal lies not only in the aircraft’s performance, but in supplier diversification and the ability to sustain an advanced combat capability without exclusive reliance on the United States.

The fact that an expanded order is now being discussed suggests that Ankara no longer sees the Eurofighter as a stopgap solution, but rather as a core pillar of its combat aviation for the next decade.

A favorable European framework: production and available batches

The European industrial context also works in favor of this option. According to recent information, the total number of Eurofighters to be produced in the coming years is increasing, driven by new orders and contract expansions. This keeps production lines active and enables economies of scale.

The most commonly cited outlook within industrial circles is as follows:

  • United Kingdom: 20 + 20 newly built Eurofighters
  • Qatar: 12 + 12 Eurofighters
  • Oman: 12 Eurofighters (to be upgraded in the United Kingdom)

Within this framework, the Turkish Air Force could acquire 56 Eurofighters, with an additional option for 20 more aircraft, significantly increasing the model’s weight within its combat inventory.

Such volumes not only reinforce the Eurofighter’s operational viability, but also ensure industrial support, long-term logistics, and technological continuity—key elements for a country seeking to reduce external dependencies.

Moreover, the Eurofighter fits well into the transition toward the KAAN program. It helps bridge the operational gap while the national fighter matures, provides industrial and doctrinal experience, and reduces pressure on a development effort Turkey aims to keep as independent as possible.

Rather than a contradiction, the coexistence of Eurofighter, F-16, and KAAN reflects a layered strategy: sustaining capabilities today while securing autonomy tomorrow.

The renewed interest—and potential expansion—of the Eurofighter order is not a symbolic gesture. It is the direct consequence of an uncomfortable reality for Ankara: total dependence on the United States for combat aviation is no longer viable.

Turkey is sending a clear signal: its airpower future cannot be subordinated to external political decisions. In that context, the Eurofighter ceases to be an alternative and becomes a key component of Turkey’s strategic balance.