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Aug 11, 2026

Eurofighter en Canarias ¿Un mensaje de España para Marruecos?


Durante años, los F-18 del Ala 46 fueron la principal herramienta de combate para la defensa aérea de Canarias. Eran unos aviones que habían demostrado sobradamente su valor, pero también representaban una de las flotas más antiguas de cazas de combate en servicio con España. Los Hornet destinados a Gando procedían de la US Navy y pertenecían a una versión anterior a los F-18 adquiridos nuevos por España, por lo que con el paso del tiempo la diferencia tecnológica respecto a los cazas más modernos se hizo cada vez más evidente. En paralelo, Marruecos ha emprendido una profunda modernización de su aviación de combate, con 25 nuevos F-16 Block 72 y la modernización de sus 23 F-16 Block 50/52 al estándar Viper, una transformación que llevará a la Fuerza Aérea Real Marroquí hacia una flota de 48 F-16 con radar AESA y sistemas de última generación.



Durante los últimos años fue precisamente esta comparación la que alimentó algunas de las críticas sobre los F-18 de Gando. La cuestión no era que el Hornet hubiera dejado de ser un avión útil, sino que resultaba cada vez más difícil ignorar la diferencia entre unos aparatos concebidos en los años setenta y ochenta y unos F-16 Viper dotados de tecnologías mucho más modernas. Sin embargo, España no está simplemente retirando los F-18 de Canarias. Los aparatos que todavía conservan vida útil pueden continuar siendo aprovechados por el Ejército del Aire y del Espacio en Zaragoza, prolongando así su servicio en una unidad peninsular. De hecho, en junio todavía permanecían ocho Hornet en Gando, seis de ellos plenamente operativos, mientras el personal del Ala 46 se preparaba para la transición al nuevo sistema de armas.

El cambio que se está produciendo en Gando es, por tanto, mucho más importante que una simple sustitución de modelos. El Eurofighter Typhoon ha comenzado a ocupar el lugar del F-18 como caza de combate del Ala 46, introduciendo en Canarias una plataforma diseñada específicamente para la superioridad aérea y con unas capacidades de sensores, guerra electrónica, armamento, prestaciones y conectividad muy superiores a las de los veteranos Hornet. El propio Ejército del Aire y del Espacio define la transición como una modernización de la defensa aérea canaria y señala que el Eurofighter garantizará la defensa del archipiélago durante las próximas décadas.

Una circunstancia especialmente interesante es que los primeros Eurofighter que están llegando a Canarias no son los nuevos aviones Halcón I que salen actualmente de la línea de montaje de Airbus en Getafe. El movimiento forma parte de una reorganización mucho más amplia de la flota española. Los 20 Eurofighter Halcón I, cuya entrega ha comenzado en 2026, están destinados inicialmente a renovar la capacidad del Ala 14, mientras los Eurofighter que ya se encontraban en servicio en las unidades peninsulares pueden ser redistribuidos progresivamente para reforzar el Ala 46. De esta manera, la llegada de los nuevos aviones permite reforzar Canarias sin esperar a que todos los nuevos Eurofighter estén entregados.

El resultado es especialmente significativo si se observa el mapa. A poco más de cien kilómetros de la costa africana, Canarias se encuentra frente a un Marruecos que está llevando a cabo una de las mayores transformaciones de su aviación de combate. Rabat no solamente dispone de sus F-16 existentes, sino que ha apostado por convertir toda su flota de Fighting Falcon en una fuerza basada en el estándar Viper. Los 25 nuevos F-16 Block 72 aportarán radar AESA y capacidades avanzadas, mientras los 23 aviones existentes serán modernizados. La entrada en servicio de los nuevos aparatos está prevista a partir de 2027 según fuentes marroquíes, aunque el calendario ha sufrido ajustes y el primer ejemplar continúa realizando el proceso de pruebas.

Por eso resulta inevitable preguntarse si la llegada del Eurofighter a Gando es solamente una decisión de renovación de material o si contiene también un mensaje estratégico. Oficialmente no existe ninguna razón para afirmar que España esté desplegando el Eurofighter en Canarias específicamente como respuesta a los F-16 marroquíes. El programa Halcón fue concebido para sustituir parte de la flota de F-18 y la llegada del Eurofighter a Gando estaba prevista desde el propio diseño del programa. Pero en asuntos de defensa las decisiones pueden tener más de una lectura: una cosa es la razón por la que se toma una decisión y otra el efecto estratégico que produce.

El efecto es evidente: España está sustituyendo en Canarias un caza veterano por uno de los principales sistemas de combate aéreo europeos justo cuando Marruecos está haciendo lo contrario, retirando progresivamente plataformas antiguas y concentrando su aviación de combate en una flota mucho más moderna y homogénea de F-16 Viper. Aunque no exista una declaración oficial señalando a Marruecos, el movimiento difícilmente pasará desapercibido en Rabat.

Además, el Eurofighter español no llega a Canarias como un avión aislado, sino como parte de una flota que está creciendo. El programa Halcón I incorporará 20 nuevos Eurofighter, mientras que Halcón II añade otros 25 aparatos, llevando el inventario español previsto hasta 115 Eurofighter. Los nuevos aviones incorporan radar E-Scan y nuevas capacidades de armamento, mientras que el programa de evolución del Eurofighter continúa desarrollando mejoras para mantener al sistema relevante durante las próximas décadas.

La marcha de los F-18 tampoco debería interpretarse como una pérdida absoluta de capacidad. Los Hornet que todavía disponen de horas remanentes conservan valor militar y pueden seguir volando desde Zaragoza. España está realizando así una transición escalonada: mientras los aviones más antiguos continúan siendo aprovechados allí donde todavía pueden prestar servicio, Canarias entra definitivamente en la era del Eurofighter.

La cuestión será si esta evolución será suficiente para mantener el equilibrio aéreo regional durante la próxima década. Marruecos dispondrá de una flota de F-16 mucho más homogénea y moderna, mientras España tendrá que combinar sus Eurofighter con el resto de sus medios de combate, sus sistemas de defensa aérea, sus aviones de alerta y control, sus capacidades de guerra electrónica y sus medios de reabastecimiento. En un escenario moderno, el número de cazas es solamente una parte de la ecuación; el radar, los misiles, los sensores, la conciencia situacional, la guerra electrónica y la capacidad de operar en red son cada vez más determinantes.

Quizá la imagen más interesante no sea, por tanto, la del F-18 abandonando Gando, sino la del Eurofighter ocupando su lugar. Durante años, los Hornet canarios fueron considerados por algunos como una capacidad insuficiente frente a la modernización marroquí. Ahora España está colocando en el archipiélago un sistema de armas mucho más avanzado, mientras los F-18 que todavía tienen horas útiles pueden continuar prestando servicio en la Península.

¿Es una señal para Marruecos? Es imposible demostrar que esa sea la intención concreta de Madrid. Pero desde el otro lado del Estrecho la lectura probablemente sea bastante sencilla: Marruecos está convirtiendo sus F-16 en una flota Viper de última generación y España acaba de sustituir los veteranos F-18 de Canarias por Eurofighter.

Puede ser una renovación programada. Puede ser simplemente la ejecución del programa Halcón. Pero también puede ser algo más: una forma discreta de demostrar que la modernización de la fuerza aérea marroquí no está pasando inadvertida en España y que Canarias seguirá contando con una capacidad de combate de primera línea.


Aug 9, 2026

El futuro de los F-18 españoles

Los F-18 españoles llevan cuatro décadas en servicio y, pese a su edad, todavía no ha comenzado la retirada general de la flota. El relevo que se está produciendo en Canarias debe entenderse de una manera mucho más concreta: se trata de la sustitución de los F-18 del Ala 46 de Gando, mientras los Hornet de las unidades peninsulares continúan formando parte de la primera línea de combate del Ejército del Aire y del Espacio.

Además, algunos de los aviones que abandonan Canarias todavía pueden tener una última etapa de servicio por delante en Zaragoza.

La situación resulta especialmente interesante porque España está ganando tiempo para decidir cómo quiere configurar su aviación de combate durante las próximas décadas.

Canarias es un caso particular



Los F-18 que han estado destinados en la Base Aérea de Gando no son exactamente iguales a los Hornet que operan en las unidades peninsulares.

España adquirió inicialmente 72 F/A-18A/B nuevos a Estados Unidos. Posteriormente incorporó otros aparatos procedentes de la US Navy para reforzar la flota. Los F-18 destinados en Canarias pertenecen a este segundo grupo. Son aviones de una versión anterior y con una trayectoria diferente a la de los aparatos adquiridos nuevos por España y posteriormente modernizados.

Por ello, el relevo del F-18 por el Eurofighter en Canarias no debe interpretarse como el comienzo de la retirada de todos los Hornet españoles. Es, fundamentalmente, la sustitución de una parte concreta de la flota por un avión mucho más moderno.

Y hay otro detalle importante: los F-18 que abandonan Canarias no tienen necesariamente que causar baja inmediatamente. Aquellos aparatos que todavía dispongan de horas de vuelo remanentes pueden ser trasladados a Zaragoza y continuar prestando servicio con el Ala 15 hasta agotar su vida útil. De esta manera, España puede aprovechar al máximo unas aeronaves que todavía conservan valor operativo.

Los F-18 peninsulares son otra historia



La situación de los F-18 de las Alas 12 y 15 es diferente. Estos aviones han recibido durante su vida operativa importantes trabajos de modernización y adaptación, que han permitido mantenerlos en primera línea mucho más allá de lo que inicialmente podía esperarse de una flota que comenzó a llegar a España en 1986.

Los EF-18M españoles disponen de capacidades considerablemente superiores a las de los primeros Hornet y continúan participando en ejercicios, despliegues internacionales y misiones de policía aérea.

Durante 2026 hemos podido comprobar que los F-18 siguen teniendo una presencia operativa significativa.

Por tanto, no existe en estos momentos una retirada general del F-18 español, existe una sustitución progresiva de determinadas aeronaves y unidades, mientras los aparatos que todavía conservan una vida útil suficiente continúan siendo aprovechados.

Hasta cuándo pueden seguir volando

El Gobierno ha contemplado prolongar el ciclo de vida de determinados F-18 hasta el periodo 2035-2040.

Esta posibilidad no significa que todos los aviones vayan a permanecer operativos hasta esa fecha.

La vida de una flota tan veterana depende de factores como las horas acumuladas por cada célula, su estado estructural, la disponibilidad de repuestos, el coste de mantenimiento y la capacidad de mantener operativos los equipos necesarios para su diagnóstico y reparación.

Precisamente por ello, España está realizando inversiones destinadas a mantener la infraestructura necesaria para seguir operando el C.15.

Entre ellas se encuentra la renovación de bancos automáticos de prueba y de los sistemas informáticos asociados, una actuación valorada en unos 26 millones de euros y gestionada a través de la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN.

La decisión demuestra que el F-18 todavía tiene recorrido. No se trata de modernizarlo para convertirlo en un avión de nueva generación, sino de mantener la capacidad necesaria para que los ejemplares que todavía tienen vida útil puedan continuar volando.
La actividad de los F-18 españoles demuestra que el veterano caza todavía mantiene un importante papel operativo. Actualmente, siete F-18M del Ejército del Aire y del Espacio se encuentran desplegados en Rumanía, integrados en el Destacamento Aéreo Táctico Paznic para participar durante cuatro meses en la misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN y contribuir a la vigilancia y defensa del flanco oriental de la Alianza. Y su actividad no se limita a las misiones de la OTAN. Recientemente, dos F-18 españoles cruzaron el Atlántico para participar en los actos conmemorativos del 250.º aniversario de Estados Unidos celebrados en Nueva York. 



Estos dos ejemplos que ponen de manifiesto que, pese a sus cuatro décadas de servicio, el F-18 continúa siendo una plataforma plenamente operativa y necesaria para España.


El Eurofighter sustituirá a parte de los Hornet

La llegada de nuevos Eurofighter es ya una realidad. El programa Halcón I y posteriormente Halcón II han proporcionará nuevos aviones al Ejército del Aire, permitiendo reforzar la flota de Eurofighter y sustituir progresivamente a algunos F-18.

El primer gran cambio se está produciendo en Canarias.

Pero sería incorrecto afirmar que los Eurofighter van a sustituir automáticamente a todos los F-18 españoles.

No existe una equivalencia uno a uno ni una decisión pública que permita asegurar que el futuro de todos los Hornet pasa exclusivamente por el Eurofighter.

El tamaño definitivo de la flota española de combate todavía puede cambiar y dependerá de las decisiones que se adopten durante los próximos años.

De hecho, mantener durante más tiempo algunos F-18 puede permitir que España incremente gradualmente su número de Eurofighter sin provocar una reducción excesiva de la disponibilidad de cazas.

El F-35 está muy lejos

Durante los últimos años el F-35 ha aparecido repetidamente en los debates sobre el futuro de la aviación de combate española. Sin embargo, actualmente parece una opción muy alejada de las prioridades españolas. El problema no es solamente el precio del avión, existe una cuestión política y estratégica relacionada con la dependencia de Estados Unidos en una capacidad militar tan crítica.

El F-35 es un sistema extraordinariamente sofisticado, pero también implica una elevada dependencia de una cadena logística, tecnológica y de soporte estadounidense.

Para España, que lleva años defendiendo una mayor autonomía estratégica europea y una industria de defensa con mayor capacidad tecnológica, la elección de un sistema estadounidense de estas características plantearía importantes interrogantes sobre soberanía, independencia industrial y libertad de empleo.

Esto es todavía más relevante si se tiene en cuenta que el F-35 no es simplemente un avión que se compra y se mantiene con medios nacionales. Forma parte de un ecosistema tecnológico y logístico mucho más amplio.

Por eso, aunque el F-35 pueda seguir apareciendo en los análisis sobre el futuro de la aviación española, está lejos de ser una opción que pueda darse por contemplada actualmente.

Turquía y el camino del Hürjet al KAAN

Una de las posibilidades más interesantes que han aparecido recientemente procede de un país que hace unos años difícilmente habría sido considerado como socio principal de España en materia de aviación de combate: Turquía.

España ha elegido el Hürjet para sustituir al F-5M en la formación avanzada de sus pilotos de combate.

El acuerdo tiene además una importante dimensión industrial, y precisamente esa cooperación puede abrir una puerta hacia un programa mucho más ambicioso: el KAAN.

Turquía está desarrollando este caza de quinta generación como su futuro avión de combate y ya existen contactos preliminares entre ambos países sobre una posible cooperación.

El Hürjet puede convertirse así en algo más que un avión de entrenamiento.

Puede ser el primer escalón de una relación industrial y tecnológica más profunda entre España y Turquía.

Eso no significa que España vaya a comprar KAAN, pero sí significa que, por primera vez, existe una vía potencial que permitiría a España participar en un programa de un caza avanzado desde una posición industrial diferente a la de un simple comprador, y ese aspecto puede ser especialmente atractivo para Madrid.

El GCAP también puede convertirse en una opción

Otra posibilidad se encuentra en el otro gran programa occidental de futuro combate aéreo: el GCAP, desarrollado por Reino Unido, Italia y Japón.

España no forma parte actualmente del programa, sin embargo, una aproximación al GCAP podría convertirse en una opción a estudiar si Madrid quiere participar en el desarrollo de un sistema de combate aéreo de nueva generación.

Italia y Reino Unido poseen además una relación industrial mucho más próxima con España que otros posibles socios.

Para España, entrar en el GCAP supondría afrontar una negociación compleja, ya que los principales socios ya han definido buena parte de la estructura industrial del programa, pero también permitiría acceder a tecnologías que serían muy difíciles de desarrollar individualmente.

España no puede desarrollar sola un caza de nueva generación

España cuenta con una industria aeronáutica de primer nivel.

Airbus en España participa en grandes programas internacionales y empresas españolas tienen capacidades importantes en estructuras, aviónica, sensores, motores, sistemas de misión y otros componentes, pero desarrollar en solitario un caza de quinta o sexta generación sería otra cuestión debido al enorme coste económico y tecnológico.

No se trataría solamente de diseñar un avión, habría que desarrollar simultáneamente el motor, radar, sensores infrarrojos, guerra electrónica, comunicaciones, software, sistemas de misión, armamento e integración de todos ellos y después mantener una cadena industrial durante décadas.

Incluso países con industrias aeronáuticas mucho mayores que la española han elegido asociarse con otras naciones para desarrollar sus futuros cazas.

Por ello, España probablemente tendrá que escoger entre diferentes formas de cooperación internacional.

La cuestión será con quién y en qué condiciones.

Tres caminos muy diferentes

La situación deja abiertas varias posibilidades.

La primera es continuar apostando por el Eurofighter y ampliar progresivamente su número para cubrir las necesidades que vayan dejando los F-18.

La segunda es profundizar en la relación con Turquía. El Hürjet ya ha creado una primera conexión industrial y el KAAN podría representar una futura oportunidad de cooperación en un caza de quinta generación.

La tercera es intentar aproximarse al GCAP y participar en el desarrollo del futuro sistema de combate aéreo junto a Reino Unido, Italia y Japón.

Y todavía existe una cuarta posibilidad: una combinación de varias de ellas.

España podría mantener una parte importante de su flota basada en Eurofighter y, al mismo tiempo, participar en otro programa de nueva generación.

Mientras tanto, el F-18 gana tiempo

Mientras España debate qué camino seguir, el F-18 continúa volando. Los aviones procedentes de Canarias que todavía dispongan de horas remanentes pueden continuar su carrera en Zaragoza. Los EF-18M de las unidades peninsulares seguirán prestando servicio mientras su estado y los costes de mantenimiento hagan viable su operación, y España continuará incorporando Eurofighter.

Por tanto, el calendario real de desaparición del F-18 será probablemente mucho más complejo que una simple fecha de retirada. Algunos aparatos abandonarán el servicio antes que otros y otros podrán seguir volando durante la segunda mitad de la década de 2030.

Los últimos supervivientes podrían ser precisamente aquellos que hayan acumulado menos horas o que se encuentren en mejores condiciones estructurales.

El problema no es cuándo retirar el F-18, la cuestión realmente importante no es cuándo realizará su último vuelo el último Hornet español. La cuestión es qué quiere España después del F-18.

El Eurofighter ya está aquí y continuará siendo una pieza fundamental de la defensa aérea española, pero no está decidido que sea la única respuesta.

El F-35 está lejos de las prioridades españolas por razones que van mucho más allá de sus prestaciones.

El futuro del FCAS ya no puede considerarse una solución segura sobre la que construir toda la planificación.

El KAAN empieza a aparecer como una alternativa potencial gracias a la creciente cooperación con Turquía.

Y el GCAP podría ofrecer otra vía para que España participe en un programa de combate aéreo de nueva generación.

Mientras tanto, los F-18 siguen proporcionando algo que España necesita: tiempo, tiempo para aprovechar al máximo una flota que ha demostrado una longevidad excepcional.

Tiempo para recibir los nuevos Eurofighter.




Y tiempo para decidir con quién quiere España desarrollar el avión de combate que algún día sustituirá definitivamente al Hornet.

Después de cuarenta años, el F-18 español se acerca al final de su carrera.

Pero todavía no ha llegado el momento de escribir su último capítulo.

Apr 6, 2026

Spain Extends F-18 Service Life to 2040 Amid Capability Gap


The Spanish Air and Space Force is facing a strategic reality that highlights the growing gap between planning and operational necessity: the extension of its F/A-18 fleet service life to around 2040.

This means that some aircraft, originally introduced in the 1980s, could remain in service for over 50 years, an unusually long lifespan for a modern combat aircraft.

What was once an implicit assumption has now become official policy. In a 2026 parliamentary response, the government confirmed that the McDonnell Douglas F/A-18 Hornet will remain operational well beyond 2035. This effectively adds another decade to their expected service life. The decision is not driven by enhanced capability, but by necessity: maintaining a minimum level of combat readiness in the absence of near-term replacements.

Operating an aging fighter fleet comes with clear consequences. Maintenance demands increase significantly over time, both in cost and complexity. Aircraft availability tends to decline as inspection cycles become more frequent and downtime grows. At the same time, obsolescence becomes a critical issue, particularly in avionics, wiring, and structural components exposed to long-term fatigue.

Less visible, but equally important, are the challenges affecting ground support systems. Test benches used to diagnose and validate avionics are themselves reaching the end of their service life. Without them, maintenance slows down and reliance on external support increases. To address this, Spain has launched replacement programs through the NATO Support and Procurement Agency, investing in new automated testing systems to ensure continued operational support.

The primary driver behind this extension is the delayed timeline of the Future Combat Air System (FCAS), Europe’s next-generation air combat program. Entry into service is now expected beyond 2040, creating a capability gap that must be filled by existing platforms. For Spain, this gap is particularly sensitive given its NATO commitments and the need to sustain a credible fighter force.

Efforts to mitigate this situation include the acquisition of new Eurofighter Typhoon jets under the Halcón programs. However, these aircraft will not fully replace the F-18 fleet, especially in key bases such as Zaragoza and Torrejón. The transition will be gradual, requiring both platforms to operate side by side for longer than originally planned.

At the same time, the decision not to acquire the Lockheed Martin F-35 Lightning II has removed the only available fifth-generation option that could have bridged the gap. As a result, extending the life of the F-18 has become the only viable path forward.

This strategy comes at a significant financial cost. Spain has already committed hundreds of millions of euros to sustainment contracts, including spare parts sourced from the United States and critical components such as the General Electric F404 engines. These investments underscore a key reality: life extension is not an optimal solution, but a necessary one.

Ultimately, Spain’s current position reflects a combination of industrial delays, political choices, and budgetary constraints. The outcome is a forced balance, in which a legacy fourth-generation fighter must remain in service far longer than originally intended.

Extending the F-18’s operational life ensures continuity in the short and medium term. However, it also highlights the difficulty of maintaining a fully modern air force under current conditions. In an increasingly demanding strategic environment, keeping a combat aircraft in service for half a century is less a sign of strength than of constrained adaptation.

The real challenge ahead will not be keeping these aircraft flying, but ensuring that the transition to the next generation does not repeat the same structural gaps.

Mar 22, 2026

Los aviones de combate que el Ejército del Aire nunca llegó a operar

 


El Ejército del Aire español dispone actualmente de dos cazas principales: el Eurofighter Typhoon, en servicio desde mediados de los años 2000, y el F/A-18 Hornet, que sustituyó progresivamente a los veteranos F-4 Phantom.


Tras la Guerra Civil y el final de la Segunda Guerra Mundial, el proceso de modernización de la aviación de combate española se centró fundamentalmente en material de origen estadounidense. Durante las décadas de 1950 y 1960 se incorporaron aviones como el F-86 Sabre y, posteriormente, el F-4 Phantom. De forma transitoria, antes de la entrada en servicio del Phantom, el Ejército del Aire llegó también a operar el F-104 Starfighter.

A finales de los años sesenta, sin embargo, España comenzó a percibir la necesidad de reducir su fuerte dependencia del material militar estadounidense, cuya utilización podía verse condicionada por vetos políticos, especialmente en relación con posibles conflictos coloniales. En este contexto, Francia se presentó como un socio alternativo natural. España mantenía buenas relaciones con París, en parte debido al apoyo prestado en los conflictos coloniales franceses en el norte de África, lo que facilitó que a finales de esa década comenzaran las primeras conversaciones sobre la adquisición del Mirage III.

A comienzos de los años setenta se incorporaron los primeros Mirage III, que constituyeron los primeros cazas de combate adquiridos nuevos específicamente para el Ejército del Aire y que comenzaron a sustituir a los ya veteranos F-86 Sabre. Con ello se abrió una etapa de colaboración con Francia que, además de la adquisición de aeronaves, permitió a España obtener importantes contrapartidas industriales.

La llegada de los primeros F-4C Phantom a principios de los años setenta no impidió que continuara esta cooperación. En 1973 se firmó la compra de un primer lote de 15 Mirage F1, destinados a equipar la recién creada Ala 14 en la base aérea de Albacete. Las tres primeras unidades fueron entregadas en junio de 1975.

Estas experiencias, unidas al proceso de transición política que comenzaba a experimentar España, contribuyeron a abrir el camino hacia una progresiva reducción de la dependencia militar respecto a Estados Unidos. En 1977, ante la necesidad de continuar modernizando la flota de combate del Ejército del Aire, se planteó la posibilidad de adquirir un nuevo pedido de entre 40 y 50 Mirage F1, entonces uno de los cazas más avanzados disponibles en el mercado occidental. Finalmente, esta opción se materializó y, en 1982, un total de 73 Mirage F1 habían sido entregados y se encontraban operativos en la base aérea de Albacete.

Sin embargo, la progresiva apertura política de España hacia la democracia también pudo haber facilitado que comenzaran a considerarse otras alternativas que anteriormente resultaban más difíciles de contemplar, debido al aislamiento internacional derivado del carácter autoritario del régimen. Resulta paradójico que algunos de los países que criticaban la situación política española no mostrasen, sin embargo, reparo alguno en permitir que millones de sus ciudadanos eligieran España como destino turístico estival, atraídos por su clima, su patrimonio histórico y cultural y unos precios especialmente competitivos.

En ese contexto, a mediados de los años setenta pudieron haberse considerado diversas opciones de cazas que, finalmente, nunca llegaron a formar parte del inventario del Ejército del Aire.

Saab 37 Viggen (Suecia)


Dentro del panorama aeronáutico europeo de mediados de los años setenta, el caza sueco Saab 37 Viggen representaba una de las propuestas tecnológicamente más avanzadas de su generación. Diseñado para operar en las particulares condiciones estratégicas de Suecia, el aparato destacaba por su sofisticada aviónica, sus capacidades de ataque a baja cota y su capacidad para operar desde pistas cortas o improvisadas.

Sin embargo, su coste de adquisición era considerablemente elevado para la situación económica española de la época. Además, en los primeros años de la transición democrática española, la socialdemocracia sueca mantenía estrictos condicionantes políticos en materia de exportación de armamento, lo que podía dificultar una eventual venta.

A pesar de ello, dentro de la política española de diversificación de proveedores y de reducción de la dependencia del material militar estadounidense, el Viggen pudo haber figurado entre las opciones potencialmente consideradas para la modernización de la flota de combate del Ejército del Aire.

SEPECAT Jaguar (Francia-Reino Unido)


El SEPECAT Jaguar fue diseñado originalmente para ser empleado por la Royal Air Force británica y el Armée de l’Air francés en misiones de apoyo aéreo cercano y ataque nuclear táctico dentro del marco estratégico de la Guerra Fría. Se trataba de un avión concebido principalmente para penetración a baja cota y ataques contra objetivos terrestres fuertemente defendidos, con una notable capacidad de carga y una buena autonomía para misiones de ataque profundo.

A pesar de estas cualidades, el concepto operativo del Jaguar respondía a necesidades muy específicas de las fuerzas aéreas francesa y británica. El diseño estaba fuertemente orientado al papel de cazabombardero táctico, con capacidades más limitadas en misiones de superioridad aérea o interceptación.

Históricamente, el Ejército del Aire español ha buscado en sus aviones de combate un elevado grado de polivalencia, de modo que un mismo aparato pudiera asumir tareas de defensa aérea, interceptación y ataque al suelo. Desde esta perspectiva, el Jaguar representaba un diseño demasiado especializado para las necesidades operativas españolas.

Además, en aquellos años España ya había iniciado una estrecha relación con la industria aeronáutica francesa a través de los programas Dassault Mirage III y posteriormente Dassault Mirage F1, aviones que ofrecían un perfil más equilibrado entre capacidades de combate aire-aire y ataque al suelo. En consecuencia, la adquisición de nuevos Mirage resultaba una opción más coherente tanto desde el punto de vista operativo como logístico para la modernización de la flota de combate española.

Lockheed F-104 Starfighter (Estados Unidos)



El Lockheed F-104 Starfighter fue uno de los cazas más extendidos dentro de las fuerzas aéreas de la OTAN durante las décadas de 1960 y 1970. A mediados de los años setenta formaba parte del inventario de numerosos países europeos, entre ellos Países, Bélgica, Grecia, Turquía, Italia, Noruega y Dinamarca. 

El aparato llegó a adquirir una cierta mala fama en algunos países debido a la elevada tasa de accidentes registrada durante sus primeros años de servicio, especialmente en Germany, donde fue apodado popularmente “el avión de las viudas”. Sin embargo, la experiencia española con el Starfighter fue mucho más limitada. El Ejército del Aire llegó a operar un pequeño número de estos interceptores a finales de los años sesenta y principios de los setenta, sin registrar accidentes durante su periodo de servicio.

En Europa, el F-104 estaba siendo producido bajo licencia en varios países. Se fabricaba en Belgium, Germany y Netherlands dentro del programa de producción europeo, mientras que en Italy se desarrolló una versión profundamente modernizada conocida como F-104S Starfighter, que prolongó la vida operativa del modelo durante décadas.

En teoría, el Starfighter podría haber figurado entre las opciones disponibles cuando España comenzó a estudiar nuevas adquisiciones de cazas en los años setenta. Sin embargo, varios factores jugaban en su contra. Por un lado, el país se encontraba en plena transición política tras el final del régimen franquista, lo que ya había provocado retrasos en programas como el del Dassault Mirage F1. Por otro, la obtención de una licencia de producción para España habría resultado compleja en un momento en el que otros países europeos ya participaban en el programa industrial.

Además, el F-104 representaba un diseño claramente asociado a la generación de cazas de los años sesenta. Aunque algunas versiones modernizadas, como la italiana, permanecerían en servicio hasta comienzos del siglo XXI, el modelo comenzaba a quedar superado por aeronaves más modernas y polivalentes. Por estas razones, el Starfighter difícilmente podía considerarse una solución adecuada para las necesidades futuras del Ejército del Aire, lo que contribuyó a que esta opción fuese finalmente descartada.

EL PROGRAMA FACA

A finales de los años 70, el Ejército del Aire y del Espacio se apoyaba en una flota numerosa pero heterogénea: alrededor de 70 Mirage F1, unos 30 Mirage III, cerca de 70 F-5 y unos 40 F-4 Phantom.

Era una fuerza respetable, pero con un problema evidente: buena parte de esos aviones alcanzarían los 20 años de servicio en la década de los 90. La sustitución no era una opción, era una necesidad.

De ahí nació el programa FACA, cuyo resultado final sería la adquisición del F/A-18. Pero el camino hasta esa decisión estuvo lejos de ser simple.

F-16 (Estados Unidos)


El único competidor que realmente puso en aprietos al Hornet fue el F-16 Fighting Falcon.

Para su evaluación, un F-16B neerlandés (J-260) se desplazó a la Base Aérea de Torrejón. No era un mero trámite: España lo consideró seriamente.

El F-16 destacaba en combate cerrado, pero el F/A-18 ofrecía algo más importante para el contexto español, como mayor polivalencia, más radio de acción, mayor capacidad de cargay la seguridad de ser bimotor

En un escenario que incluía el Atlántico, el Mediterráneo y el norte de África, ese último punto pesaba mucho más de lo que parece sobre el papel.

Mirage 2000 (Francia)


El Dassault Mirage 2000 era, a comienzos de los 80, uno de los cazas más avanzados del momento. Su éxito exportador lo confirmaría años después.

Tras la llegada al poder del nuevo gobierno en 1982, se pidió incluir opciones europeas en la evaluación, y el Mirage 2000 entró en escena.

Sin embargo, fue descartado por su menor polivalencia frente al F/A-18 España ya operaba una importante flota de Mirage (F1 y Mirage III)

Depender aún más de un único proveedor no parecía prudente. Mantener el equilibrio entre suministradores —Estados Unidos y Francia— era una prioridad.

Aun así, el propio gobierno llegó a plantear una solución mixta: Mirage 2000 para defensa aérea y otro sistema para ataque a tierra.

Tornado IDS (Alemania, Francia, Reino Unido)


Ese “otro sistema” era el Panavia Tornado IDS.

Diseñado para ataque a baja cota, el Tornado era fruto de la cooperación europea y respondía a necesidades muy concretas de la Guerra Fría.

Su posible incorporación tenía lógica dentro de un esquema combinado con el Mirage 2000, pero también pudo ser una herramienta de negociación para obtener compensaciones industriales en programas estadounidenses.

No ayudaron, además, las advertencias operativas. En 1983, pilotos alemanes llegaron a señalar los inconvenientes del aparato, lo que terminó de enfriar cualquier opción real.

F-5E (Estados Unidos)



Aunque el F-5 ya estaba en servicio, su evolución, el F-5E, no encajaba en lo que España buscaba.

El programa FACA no pretendía un sustituto continuista, sino un salto generacional. El F-5 simplemente no jugaba en esa liga.

F-14 y F-15 (Estados Unidos)



En el extremo más ambicioso estaban el Grumman F-14 Tomcat y el McDonnell Douglas F-15 Eagle.

Eran los iconos de la superioridad aérea estadounidense, y su posible interés no era casual. España observaba con preocupación su entorno estratégico, el eje Canarias–Estrecho–Baleares.


En plena Guerra Fría, vecinos como Argelia y Libia, estaban equipados con avanzadas versiones de cazas soviéticos como el MiG-23 y el MiG-25.



En ese contexto, plataformas como el F-14 o el F-15 representaban la respuesta más contundente posible.

Pero la realidad se impuso, por el coste extremadamente elevado, restricciones tecnológicas y probablemente limitaciones políticas nunca pasaron de ser opciones teóricas


Mar 3, 2026

Implicaciones de la posible restricción estadounidense de exportaciones de defensa a España


Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, calificando a España como un “aliado terrible” y sugiriendo un posible corte del trato comercial, abren una cuestión que trasciende la retórica política:

¿Qué impacto tendría una eventual restricción estadounidense en materia de exportaciones de defensa hacia España?

Aunque un “corte total” resulta improbable en el marco de la OTAN, incluso limitaciones parciales bajo el régimen ITAR (International Traffic in Arms Regulations) tendrían efectos relevantes.

Este análisis examina dependencias críticas y posibles escenarios.
1. Dependencia en el ámbito naval

Fragatas F-100 y F-110 y el Helicóptero MH-60R



Las F-100 españolas operan el sistema AEGIS, desarrollado por Lockheed Martin y las futuras F-110 incorporan el radar SPY-7 y arquitectura asociada al ecosistema AEGIS. Sin el soporte técnico las fragatas dejarían de ser útiles para las misiones para las que han sido diseñadas dejarían de ser interoperables dentro del marco OTAN. 

Respecto al Sikorsky MH-60R Seahawk, España adquirió 8 unidades a través del
programa FMS (Foreign Military Sales) de EE. UU para sustituir progresivamente a los SH-60B y son una herramienta clave para la guerra antisubmarina (ASW) y antisuperficie. 



Todas las unidades están pendientes de entrega y este programa depende totalmente de EE.UU. Una posible restricción congelaría las entregas y mermaría drásticamente la capacidad antisubmarina de la Armada Española.

Los AV-8B Harrier II constituyen el punto más frágil del esquema actual: su extensión hasta 2035 depende en gran medida del soporte y la cadena logística del United States Marine Corps, último gran operador del modelo. Sin acceso a repuestos, certificaciones y apoyo técnico estadounidense, la viabilidad de la flota podría verse comprometida antes de lo previsto, afectando directamente a la capacidad de ala fija embarcada del Juan Carlos I.




2. Capacidad submarina




El programa S-80 integra el sistema de combate SCOMBA, desarrollado por Navantia Sistemas, con asistencia tecnológica de la americana Lockheed Martin.
Una restricción afectaría a modernizaciones futuras e impediría la integración de armas como misiles de crucero 'Tomahawk'.
En sistemas submarinos, donde la superioridad depende del ciclo continuo de actualización, este aspecto es particularmente sensible.

3. Aviación de combate




España continúa operando F-18, con dependencia en repuestos críticos, actualizaciones de aviónica y la munición aire-aire 'estrella' el AIM-120 AMRAAM.
El impacto sería gradual: reducción progresiva de disponibilidad operativa si se interrumpiera el flujo logístico.

4. Defensa aérea y antimisil




Este podría ser el ámbito de mayor vulnerabilidad inmediata ya que España emplea los misiles Patriot PAC-3, ESSM, SM-2 y SM-6. Recientemente España firmó la adquisición de nuevas baterías del sistema Patriot PAC-3 a través del programa FMS estadounidense, siendo probablemente, la mayor inversión española reciente en defensa aérea y suponiendo una mejora drástica de capacidades. 
La guerra en Ucrania ha demostrado de forma inequívoca que la defensa aérea y antimisil no es un complemento, sino un pilar central de la defensa nacional. La protección frente a misiles balísticos, de crucero y drones se ha convertido en una capacidad decisiva. En el contexto europeo actual, marcado por la inestabilidad en el flanco oriental, sistemas como el Patriot PAC-3 adquieren una relevancia estratégica de primer orden. Una eventual restricción que afectara a su suministro, modernización o sostenimiento no solo reduciría capacidades técnicas, sino que erosionaría un elemento esencial de la arquitectura defensiva española y su integración en la defensa colectiva aliada.

5. Impacto industrial

Empresas como Navantia integran tecnología estadounidense en programas destinados tanto a la Armada española como a exportación. Las restricciones podrían limitar ventas a terceros países, incrementar costes por rediseño de subsistemas y retrasar calendarios de entrega.
La afectación no sería inmediata, pero sí estructural en el medio plazo.

6. Viabilidad política de un escenario restrictivo
Desde el punto de vista jurídico, Estados Unidos dispone de herramientas regulatorias para limitar exportaciones de defensa. Sin embargo, España es aliado OTAN, alberga infraestructuras estratégicas en el flanco sur y participa en arquitectura de defensa colectiva.
Una ruptura total tendría costes estratégicos para ambas partes.
El escenario más plausible, en caso de tensiones, sería una restricción selectiva o retrasos administrativos, no una interrupción absoluta.

7. Implicaciones estratégicas

Una eventual restricción aceleraría tres tendencias:
  • Diversificación de proveedores.
  • Refuerzo de la cooperación industrial europea.
  • Debate interno sobre autonomía estratégica.
No obstante, la sustitución plena de tecnología estadounidense no es inmediata ni económicamente neutra. El coste en recursos y en tiempo sería incalculable. 

Conclusión

La dependencia española de tecnología de defensa estadounidense es significativa en áreas críticas: defensa aérea, sistemas navales avanzados y aviación. Un corte total es improbable en el corto plazo. Una restricción parcial es técnicamente viable y según las recientes declaraciones de Trump, Estados Unidos no necesita nada de los líderes de España.
Consideramos que el momento actual, España no puede permitirse prescindir de Estados Unidos, la primera potencia mundial ni en materia de Defensa ni en cualquier otra área. 
En el hipotético caso de que las restricciones anunciadas por el presidente Trump, se hicieran realidad, las consecuencias respecto a las capacidades de las Fuerzas Armadas Españolas, se notarían desde el primer momento, serían devastadoras y podrían dejar de poder cumplir la misión que les encomienda la Constitución Española: Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Feb 24, 2026

La historia del Ejército del Aire y el F-16 Fighting Falcon


La historia del Ejército del Aire y el F-16 Fighting Falcon es un viaje por decisiones estratégicas, comparaciones técnicas y compromisos políticos que marcaron la aviación española moderna. Aunque hoy el F-16 es un icono global, en España su paso fue breve y siempre estuvo sobre la mesa… sin aterrizar jamás.

1979: el primer contacto

Fue en 1979 cuando España evaluó por primera vez el F-16. Para ello, se desplazó un F-16B holandés (#J-260) a la Base Aérea de Torrejón, con el objetivo de analizar su idoneidad como sucesor de los cazas más antiguos. Se compararon prestaciones, capacidades de armamento y potencial de modernización.

Aunque el F-16 mostraba ventajas en combate cercano, la balanza se inclinó hacia el F/A-18 Hornet: mejor polivalencia, mayor radio de acción, capacidad de carga y supervivencia —sobre todo por ser bimotor frente al monomotor del F-16—. De hecho, estudios estimaban que, de 96 F-16, se podrían perder 33 unidades en 20 años, mientras que de 84 F-18, solo 16.

Década de los 80: la apuesta por el F/A-18



El 31 de mayo de 1983 se firmó el contrato para la adquisición del EF-18 Hornet, designado C.15 en España. Inicialmente se adquirieron 72 unidades, con opción a 12 más, aunque finalmente se decidió destinar parte del presupuesto a modernizar los Mirage F1 EDA/DDA adquiridos de Catar.

El EF-18 supuso toda una revolución tecnológica para los pilotos españoles: avión de bajo coste de mantenimiento, con pantallas digitales, respuestas por voz del ordenador de a bordo y capacidad de carga máxima de 25.400 kg, superando incluso al Eurofighter en términos de peso de armamento.

1994-1995: F-16 de segunda mano son ofertados por Estados Unidos

Tras la retirada de los F-5 y la llegada de los C-101 como solución temporal, el Ejército del Aire necesitaba reforzar su capacidad hasta la llegada del Eurofighter Typhoon (prevista para 2005, como muy pronto).

En diciembre de 1994, Estados Unidos ofreció entre 50 y 60 F-16 de segunda mano, para equipar el ala 21 (“los Gallos de Morón”), y así cubrir el hueco operativo. Sin embargo, el Ejército del Aire rechazó la oferta, optando por 24 F/A-18 de segunda mano cedidos por la Armada de EE.UU. en 1995, que se integraron en Morón (Sevilla) y, más tarde, en Gando (Canarias).


Los motivos eran claros: el cambio logístico, la formación del personal y el mantenimiento de una nueva plataforma habrían sido extremadamente costosos y complejos, además de que los F-16 ofrecidos tenían vida útil limitada.

El F-16 nunca dejó de estar sobre el tablero: evaluado en 1979, ofrecido en los 90, siempre fue considerado un competidor, pero la combinación de factores estratégicos, técnicos y políticos terminó inclinando la balanza hacia los Hornet.

Hoy, el F-16 es un estándar global y sigue siendo una referencia, pero para España quedó como una alternativa que nunca se concretó.

Sep 23, 2023

Spain approves deal for 25 New Eurofighters under 'Halcon II' program



The Spanish Government approved a budget of 4.593 million euros on September 14 for the expansion of the Falcon program, which includes the acquisition of another 25 Eurofighters to replace some of the EF-18Ms in service and received in the period 1986-1990 and meet the needs of the first phase, in which 20 aircraft were already purchased to replace the ageing ex US Navy F-18s that equip the F-18 for the Canary Islands.

Spain already has 69 Eurofighter fighters. The acquired version will be the most modern, far from the early ones that left the Airbus factories. This Tranche 4 includes updates in software and radar, specifically the AESA ESCAN MK1, in which the Spanish company Indra works in consortium with the German Hensoldt. The new ESCAN Mk1 electronically scanned array radar will provide the ability to track multiple targets at close range while simultaneously scanning airspace hundreds of kilometers away.

The new Eurofighters will incorporate the Brimstone air-to-surface missile, the Taurus KEPD 350 cruise missile, the AGM-88E AARGM anti-radar missile, the Iris-T air-to-air missile, and the AARGM air-to-surface missile, as well as the JDAM guided bomb.

The version ordered by Spain is very similar to the 38 Eurofighters ordered by Germany for the Luftwaffe under the Quadriga program.

The 20 Eurofighters whose purchase Spain announced to replace the F-18s of the 46th Wing in the Canary Islands, and the 25 new ones announced within the Falcon 2 Program, will incorporate many of the improvements from the Quadriga project, including the ability to be armed with Meteor air-to-air missiles with a range of up to 150 kilometers.

The Spanish Air Force currently has a fleet of 69 Eurofighter fighters (17 Tranche 1, 32 Tranche 2, and 20 Tranche 3), distributed between Los Llanos AB, Albacete (Wing 14), and Morón de la Frontera AB, Seville (Wing 11). It is planned that the entire fleet will be capable of using the Meteor missile.

The first aircraft of the Falcon 1 program will leave the Airbus assembly plant in Getafe in 2026, with the following delivery dates: 3 aircraft in 2026, 5 in 2027, 6 in 2028, 4 in 2029, and 2 in 2030. With the addition of the 25 new Eurofighters, Spain will have a total of 114 units of this model.

According to unofficial sources, with this deal, Spain is clearing the way to acquire the F-35 to replace the remaining EF-18M, which already has official budget allocated