La Armada Española ha firmado con MBDA un acuerdo marco para el suministro de tres sistemas de defensa antimisil SIMBAD RC, incorporando una capacidad especialmente relevante: la defensa de punto mediante misiles de muy corto alcance, de la que actualmente carece la Flota. El contrato, valorado en unos 30 millones de euros y con una duración de diez años, supone la recuperación de una capa de protección cercana para los buques de la Armada.
El SIMBAD RC emplea el misil Mistral y está diseñado para proporcionar autodefensa frente a diferentes amenazas aéreas, entre ellas misiles antibuque, aeronaves, helicópteros y drones. El sistema puede actuar como defensa principal de un buque que no disponga de sistemas antiaéreos más complejos, pero también como una última capa complementaria a las defensas de mayor alcance. Está operado remotamente desde el interior del buque y puede funcionar con un único operador.
La importancia del programa está precisamente en esa capacidad de defensa cercana. Los principales escoltas de la Armada disponen de sistemas de defensa aérea de mayor alcance, pero no existía hasta ahora una solución misilística específica de defensa de punto para proteger directamente al buque frente a una amenaza que consiga atravesar las capas exteriores de su defensa. El SIMBAD RC viene a cubrir ese vacío, algo especialmente relevante en un escenario en el que los misiles antibuque y los sistemas aéreos no tripulados han aumentado su protagonismo.
La primera fase contempla tres sistemas. La información publicada por Naval News apunta a su instalación inicial en dos fragatas de la clase Santa María (F-80) y en el buque de proyección estratégica Juan Carlos I, aunque la comunicación oficial de MBDA se limita por ahora a señalar que los sistemas serán integrados en unidades navales operativas.
El momento de la adquisición tampoco es casual desde el punto de vista operativo. La proliferación de drones, municiones merodeadoras y otras amenazas de bajo coste está obligando a las marinas a reforzar sus defensas de última línea. En el caso de un buque de guerra, disponer de un misil como el Mistral 3 permite añadir una respuesta rápida contra objetivos que hayan penetrado las defensas exteriores o que, por sus características, no justifiquen el empleo de un sistema de mayor alcance.
El SIMBAD RC no sustituirá a los sistemas de defensa aérea de los grandes escoltas. Su función es diferente: crear una última barrera alrededor del buque. MBDA define precisamente el sistema como una solución capaz de proporcionar defensa propia o actuar como una capa interior complementaria a los sistemas principales.
La incorporación del SIMBAD RC también resulta significativa por lo que representa para la evolución de la Armada. El programa llevaba años sobre la mesa: ya en 2019 se estudió la integración de una solución basada en el Mistral en diferentes buques de alto valor estratégico. Siete años después, aquella necesidad se convierte finalmente en una capacidad contratada.
Además, esta podría ser solo la primera fase. Naval News señala que existen negociaciones con Navantia para extender posteriormente el sistema a otras unidades de superficie, incluyendo futuros buques de asalto anfibio y corbetas europeas. De confirmarse, el SIMBAD RC podría terminar convirtiéndose en una capacidad mucho más extendida dentro de la Flota.
Con esta adquisición, la Armada no solo incorpora tres nuevos sistemas antimisil. Recupera una capacidad de defensa de punto cercana que hasta ahora no tenía, precisamente en un momento en el que proteger un buque frente a drones y misiles antibuque exige disponer de varias capas de defensa. El SIMBAD RC aporta esa última línea de protección basada en el Mistral y permite cerrar una de las brechas existentes en la defensa de los buques españoles.


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