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Aug 29, 2026
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Aug 20, 2026
Paraguay estudia recuperar la aviación de combate a reacción con F-5 Tiger II y entrenadores AT-3 procedentes de Taiwán
Paraguay podría estar preparando el regreso de los aviones de combate a reacción a su Fuerza Aérea después de más de dos décadas. Las autoridades paraguayas mantienen conversaciones con Taiwán para incorporar aeronaves a reacción y, entre las opciones que se estarían estudiando, aparecen los Northrop F-5 Tiger II y los AIDC AT-3 Tzu Chung. La posibilidad todavía no se ha convertido en un contrato, pero las negociaciones existen y el proyecto podría contemplar la llegada de entre 10 y 15 aviones a partir de 2027.
La información adquiere especial relevancia porque Paraguay perdió su capacidad de combate a reacción con la retirada de los AT-26 Xavante, cuyo servicio terminó definitivamente a comienzos de los años 2000. Desde entonces, la Fuerza Aérea Paraguaya ha basado su capacidad de combate principalmente en aeronaves turbohélice. La incorporación de los seis Embraer A-29 Super Tucano, de los que cuatro se encuentran actualmente operativos, supuso un primer paso importante para recuperar capacidades de ataque y vigilancia.
Ahora el objetivo podría ser dar un paso más y recuperar también una capacidad de entrenamiento avanzado y combate a reacción, e incluso la posibilidad de disponer nuevamente de un avión supersónico. El F-5 Tiger II aparece como la opción más ambiciosa de las que se están estudiando. Se trata de un diseño veterano, pero sencillo, conocido y con una amplia trayectoria en América Latina. Los pilotos paraguayos ya han tenido contacto con el modelo durante ejercicios internacionales como Salitre y CRUZEX, lo que podría facilitar su introducción.
Existe además una circunstancia que puede favorecer esta opción. Paraguay mantiene actualmente una relación con Northrop Grumman vinculada a sus sistemas de radar AN/TPS-78. La familiaridad con el fabricante y con determinados sistemas asociados al F-5 podría facilitar parte de la transición, aunque la incorporación de un avión de estas características exigiría una infraestructura y una cadena logística específicas.
El F-5 no sería, sin embargo, la única alternativa. Taiwán dispone de los AT-3 Tzu Chung, un entrenador avanzado a reacción desarrollado por AIDC con participación de Northrop. Su configuración biplaza lo hace especialmente interesante para la formación de pilotos, aunque también puede emplearse en misiones de ataque ligero. El avión puede alcanzar aproximadamente 900 km/h y dispone de capacidad para transportar bombas, cohetes y misiles aire-aire.
La opción AT-3 tiene además una lógica dentro de la propia estructura paraguaya. La Fuerza Aérea ya opera los AT-27 Tucano y A-29 Super Tucano, por lo que disponer de un entrenador avanzado a reacción permitiría establecer una progresión desde los turbohélices hacia un avión de mayores prestaciones. El F-5 podría completar posteriormente esa formación con una verdadera capacidad supersónica.
La elección no será sencilla. Los F-5 taiwaneses fueron retirados definitivamente del servicio en 2025 y, aunque algunos ejemplares todavía podrían encontrarse en buenas condiciones para una transferencia, se trata de aeronaves con varias décadas de servicio. La Fuerza Aérea Paraguaya tendría que afrontar los costes de recuperación de las células, motores, aviónica, repuestos, armamento, entrenamiento y mantenimiento.
Los AT-3 presentan una situación diferente. Taiwán todavía disponía recientemente de una flota considerable de estos entrenadores, aunque las fuentes difieren sobre su situación exacta de retirada. En cualquier caso, su disponibilidad podría hacerlos una opción interesante para Paraguay si el objetivo inicial es reconstruir una capacidad de entrenamiento a reacción antes de dar el salto a un caza supersónico.
El proyecto encaja además dentro de una modernización más amplia de la Fuerza Aérea Paraguaya. La incorporación de los A-29, la mejora de las capacidades de radar y vigilancia y la cooperación militar con Taiwán están permitiendo reconstruir progresivamente unas capacidades que Paraguay había perdido durante años. El propio presidente Santiago Peña confirmó en julio la existencia de un proyecto con Taiwán relacionado con la llegada de aviones destinados a la formación de pilotos.
Hay incluso un precedente histórico curioso. En los años noventa, Taiwán llegó a plantear la entrega a Paraguay de 12 F-5E/F, junto con repuestos, mantenimiento y formación de pilotos y técnicos. Aquella operación finalmente no llegó a materializarse. Tres décadas después, el Tiger II vuelve a aparecer en las conversaciones entre ambos países.
Si finalmente Paraguay recibe entre 10 y 15 reactores a partir de 2027, el cambio será considerable. El país pasaría de disponer únicamente de una capacidad de combate basada en turbohélices a recuperar una estructura con entrenadores a reacción y, potencialmente, cazas supersónicos.
Todavía es pronto para saber si veremos F-5, AT-3 o una combinación de ambos. Tampoco existe todavía un contrato que permita dar la operación por cerrada. Pero las conversaciones están sobre la mesa y, por primera vez en más de veinte años, Paraguay vuelve a plantearse seriamente tener cazas a reacción en sus cielos.
El Super Tucano busca una nueva misión en Europa: cazar drones
La proliferación de drones de bajo coste está obligando a las fuerzas aéreas europeas a replantearse cómo proteger su espacio aéreo. La última muestra llega desde Letonia, donde la Fuerza Aérea está estudiando la posibilidad de incorporar aviones ligeros de combate y entrenamiento, entre ellos el Embraer A-29 Super Tucano, para utilizarlos principalmente contra drones y otros objetivos lentos. No se trata por ahora de una compra decidida, pero sí de una opción que las Fuerzas Armadas letonas consideran real.
La iniciativa tomó forma a mediados de julio, cuando el entonces comandante de la Fuerza Aérea letona, coronel Viesturs Masulis, participó en la Global Air & Space Chiefs’ Conference celebrada en Londres. Durante el encuentro mantuvo contactos con representantes de la industria para estudiar diferentes aviones ligeros de combate y entrenamiento. Posteriormente, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Nacionales encargó analizar las soluciones disponibles y ya se ha solicitado a los fabricantes información sobre costes y plazos de entrega.
Masulis fue bastante claro sobre el posible empleo de estos aviones. La idea no sería utilizarlos simplemente como aviones de ataque ligero, sino considerarlos “como un sistema de defensa aérea aerotransportado”, especialmente contra objetivos lentos y drones. Esta distinción es importante porque coloca al Super Tucano en un espacio intermedio entre los sistemas de defensa antiaérea terrestres y los cazas de altas prestaciones.
El planteamiento tiene una explicación evidente. Emplear un caza de combate o un misil antiaéreo avanzado contra determinados drones puede resultar poco sostenible desde el punto de vista económico. Un avión como el A-29, equipado con sensores electroópticos e infrarrojos, armamento integrado y capacidad para utilizar municiones guiadas y misiles aire-aire, puede permanecer durante largos periodos patrullando a un coste de operación muy inferior al de un caza a reacción. Embraer sitúa además la autonomía del Super Tucano por encima de las seis horas y destaca su capacidad para operar desde pistas cortas o poco preparadas.
La propia Embraer está intentando adaptar el concepto del Super Tucano a esta nueva amenaza. El fabricante ha desarrollado una configuración específica para misiones contra sistemas aéreos no tripulados y trabaja con la estadounidense Valkyrie Aero en la integración del sistema Gunslinger, destinado a ayudar en la detección, seguimiento y enfrentamiento de drones. El concepto combina los sensores del avión con armamento como ametralladoras y cohetes guiados.
Para Letonia, además, la incorporación del A-29 supondría algo mucho más importante que añadir un nuevo tipo de avión. Actualmente el país no dispone de una capacidad propia de aviación de combate de ala fija, por lo que su defensa aérea de alta intensidad depende de los cazas de los países aliados desplegados periódicamente en el Báltico. Un pequeño número de Super Tucano no sustituiría a esos cazas, pero sí permitiría disponer de una capacidad nacional para hacer frente a determinados objetivos de baja velocidad.
El contexto es el de una Europa que está teniendo que enfrentarse a una amenaza aérea muy diferente de la que dominó la planificación militar durante décadas. Los drones utilizados en la guerra de Ucrania han demostrado que una aeronave relativamente barata puede obligar al defensor a emplear medios cuyo coste es varias veces superior. La cuestión ya no es solamente cómo derribar un avión enemigo, sino cómo hacerlo de una manera económicamente sostenible cuando el objetivo puede costar una fracción del interceptor utilizado contra él.
Por eso el interés de Letonia va más allá del propio Super Tucano. Polonia también ha estudiado el A-29 para misiones contra drones, mientras que otros países europeos están buscando soluciones similares para llenar el espacio existente entre los sistemas terrestres de corto alcance y los cazas de combate. Portugal, por su parte, ya ha adquirido 12 A-29N, la variante adaptada a los requisitos de la OTAN.
El A-29 no es, evidentemente, una solución para todos los escenarios. Su velocidad y prestaciones no permiten compararlo con un caza moderno y su utilidad estaría especialmente relacionada con objetivos lentos y misiones en las que pueda aprovechar su autonomía y sus bajos costes de operación. Tampoco está demostrado operacionalmente que la configuración específica desarrollada para combatir drones pueda enfrentarse con eficacia a todos los tipos de drones de ataque empleados actualmente en Ucrania.
Pero precisamente ahí reside el interés del concepto. No se trata de sustituir al F-35, al Eurofighter o a los sistemas de misiles tierra-aire, sino de evitar utilizarlos para todo. Una defensa aérea moderna puede necesitar diferentes capas, desde sistemas electrónicos y armas de muy corto alcance hasta misiles de largo alcance y cazas de altas prestaciones. El Super Tucano podría ocupar uno de esos escalones cuando el objetivo sea suficientemente lento y la prioridad sea mantener un coste de interceptación razonable.
Letonia todavía tiene que recibir las propuestas económicas y de plazos de los fabricantes antes de decidir si continúa adelante. No se ha anunciado ni el número de aviones que podría adquirir ni un presupuesto específico para el programa.
La importancia de esta noticia, por tanto, no está en que Letonia vaya a comprar necesariamente el A-29. Está en que un país europeo miembro de la OTAN está estudiando seriamente recuperar el concepto de avión ligero de combate para una misión que hace pocos años difícilmente habría ocupado un lugar relevante en los planes de defensa aérea: cazar drones.
Y si la amenaza continúa creciendo, el Super Tucano podría no ser el último avión que encuentre en Europa una nueva misión en los cielos del siglo XXI.
Aug 18, 2026
Marruecos mira más allá del F-16
Marruecos lleva varios años construyendo el núcleo de su aviación de combate alrededor del F-16. La modernización de sus 23 F-16 existentes al estándar Viper y la adquisición de otros 25 F-16 Block 72 convertirán a los Fighting Falcon marroquíes en una fuerza considerablemente más moderna y homogénea. Sin embargo, Rabat parece estar estudiando cuál será el siguiente paso de su programa de aviación de combate.
Durante las últimas semanas ha vuelto a cobrar fuerza el interés marroquí por el Rafale F4. Según informaciones publicadas en Francia y recogidas posteriormente por medios marroquíes, Rabat estaría estudiando la adquisición de entre 12 y 18 aparatos. No existe por ahora ningún contrato firmado ni confirmación oficial de Marruecos, Francia o Dassault Aviation, por lo que la operación continúa siendo una posibilidad.
El Rafale no sustituiría al F-16. La posible adquisición supondría incorporar una segunda plataforma de combate de altas prestaciones, con capacidades diferentes y complementarias a las del Fighting Falcon. El estándar F4 incorpora mejoras en sensores, guerra electrónica y conectividad y permite emplear armamento avanzado como el misil aire-aire Meteor.
El interés marroquí por el Rafale tampoco es nuevo. A mediados de la década de 2000, Marruecos llegó a estudiar seriamente la adquisición del caza francés, aunque finalmente optó por el F-16 estadounidense. Casi veinte años después, el avión de Dassault vuelve a aparecer en las informaciones sobre los planes de modernización de Rabat.
La posible operación tendría además una dimensión estratégica. Marruecos ha profundizado simultáneamente sus relaciones militares con Estados Unidos y Francia, y disponer de dos proveedores occidentales de cazas permitiría ampliar sus opciones tecnológicas e industriales. El Rafale proporcionaría además unas capacidades distintas a las de los F-16, en lugar de limitar toda la fuerza de combate a una única familia de aviones.
Las informaciones que circulan sitúan las posibles entregas del Rafale hacia 2030-2031, por lo que estaríamos hablando de un programa a medio plazo y no de una respuesta inmediata. Precisamente por eso, su eventual adquisición debe entenderse como parte de la planificación de la siguiente generación de la aviación de combate marroquí.
El F-35A aparece también entre las opciones que se han relacionado con el futuro de la Fuerza Aérea Real Marroquí. En este caso, sin embargo, la situación es mucho menos concreta. No existe un acuerdo anunciado y cualquier eventual venta requeriría la aprobación de Washington.
Por tanto, la cuestión ya no parece limitarse a cuántos F-16 tendrá Marruecos. Con los 48 Fighting Falcon previstos una vez completadas las nuevas adquisiciones y modernizaciones, Rabat está construyendo una base sólida para su aviación de combate. El posible Rafale apunta a algo diferente: añadir una segunda plataforma capaz de elevar todavía más las capacidades de esa fuerza aérea.
Si finalmente se concreta la operación, Marruecos podría entrar en la próxima década con una combinación de F-16 Viper y Rafale F4, mientras mantiene abierta la posibilidad, mucho más incierta por ahora, de acceder en el futuro al F-35.
El Rafale puede acabar siendo esa respuesta o puede que Rabat elija otra opción. Pero una cosa empieza a quedar clara: la modernización de la aviación de combate marroquí no termina con el F-16.
Aug 11, 2026
Eurofighter en Canarias ¿Un mensaje de España para Marruecos?
Durante años, los F-18 del Ala 46 fueron la principal herramienta de combate para la defensa aérea de Canarias. Eran unos aviones que habían demostrado sobradamente su valor, pero también representaban una de las flotas más antiguas de cazas de combate en servicio con España. Los Hornet destinados a Gando procedían de la US Navy y pertenecían a una versión anterior a los F-18 adquiridos nuevos por España, por lo que con el paso del tiempo la diferencia tecnológica respecto a los cazas más modernos se hizo cada vez más evidente. En paralelo, Marruecos ha emprendido una profunda modernización de su aviación de combate, con 25 nuevos F-16 Block 72 y la modernización de sus 23 F-16 Block 50/52 al estándar Viper, una transformación que llevará a la Fuerza Aérea Real Marroquí hacia una flota de 48 F-16 con radar AESA y sistemas de última generación.
Durante los últimos años fue precisamente esta comparación la que alimentó algunas de las críticas sobre los F-18 de Gando. La cuestión no era que el Hornet hubiera dejado de ser un avión útil, sino que resultaba cada vez más difícil ignorar la diferencia entre unos aparatos concebidos en los años setenta y ochenta y unos F-16 Viper dotados de tecnologías mucho más modernas. Sin embargo, España no está simplemente retirando los F-18 de Canarias. Los aparatos que todavía conservan vida útil pueden continuar siendo aprovechados por el Ejército del Aire y del Espacio en Zaragoza, prolongando así su servicio en una unidad peninsular. De hecho, en junio todavía permanecían ocho Hornet en Gando, seis de ellos plenamente operativos, mientras el personal del Ala 46 se preparaba para la transición al nuevo sistema de armas.
El cambio que se está produciendo en Gando es, por tanto, mucho más importante que una simple sustitución de modelos. El Eurofighter Typhoon ha comenzado a ocupar el lugar del F-18 como caza de combate del Ala 46, introduciendo en Canarias una plataforma diseñada específicamente para la superioridad aérea y con unas capacidades de sensores, guerra electrónica, armamento, prestaciones y conectividad muy superiores a las de los veteranos Hornet. El propio Ejército del Aire y del Espacio define la transición como una modernización de la defensa aérea canaria y señala que el Eurofighter garantizará la defensa del archipiélago durante las próximas décadas.
Una circunstancia especialmente interesante es que los primeros Eurofighter que están llegando a Canarias no son los nuevos aviones Halcón I que salen actualmente de la línea de montaje de Airbus en Getafe. El movimiento forma parte de una reorganización mucho más amplia de la flota española. Los 20 Eurofighter Halcón I, cuya entrega ha comenzado en 2026, están destinados inicialmente a renovar la capacidad del Ala 14, mientras los Eurofighter que ya se encontraban en servicio en las unidades peninsulares pueden ser redistribuidos progresivamente para reforzar el Ala 46. De esta manera, la llegada de los nuevos aviones permite reforzar Canarias sin esperar a que todos los nuevos Eurofighter estén entregados.
El resultado es especialmente significativo si se observa el mapa. A poco más de cien kilómetros de la costa africana, Canarias se encuentra frente a un Marruecos que está llevando a cabo una de las mayores transformaciones de su aviación de combate. Rabat no solamente dispone de sus F-16 existentes, sino que ha apostado por convertir toda su flota de Fighting Falcon en una fuerza basada en el estándar Viper. Los 25 nuevos F-16 Block 72 aportarán radar AESA y capacidades avanzadas, mientras los 23 aviones existentes serán modernizados. La entrada en servicio de los nuevos aparatos está prevista a partir de 2027 según fuentes marroquíes, aunque el calendario ha sufrido ajustes y el primer ejemplar continúa realizando el proceso de pruebas.
Por eso resulta inevitable preguntarse si la llegada del Eurofighter a Gando es solamente una decisión de renovación de material o si contiene también un mensaje estratégico. Oficialmente no existe ninguna razón para afirmar que España esté desplegando el Eurofighter en Canarias específicamente como respuesta a los F-16 marroquíes. El programa Halcón fue concebido para sustituir parte de la flota de F-18 y la llegada del Eurofighter a Gando estaba prevista desde el propio diseño del programa. Pero en asuntos de defensa las decisiones pueden tener más de una lectura: una cosa es la razón por la que se toma una decisión y otra el efecto estratégico que produce.
El efecto es evidente: España está sustituyendo en Canarias un caza veterano por uno de los principales sistemas de combate aéreo europeos justo cuando Marruecos está haciendo lo contrario, retirando progresivamente plataformas antiguas y concentrando su aviación de combate en una flota mucho más moderna y homogénea de F-16 Viper. Aunque no exista una declaración oficial señalando a Marruecos, el movimiento difícilmente pasará desapercibido en Rabat.
Además, el Eurofighter español no llega a Canarias como un avión aislado, sino como parte de una flota que está creciendo. El programa Halcón I incorporará 20 nuevos Eurofighter, mientras que Halcón II añade otros 25 aparatos, llevando el inventario español previsto hasta 115 Eurofighter. Los nuevos aviones incorporan radar E-Scan y nuevas capacidades de armamento, mientras que el programa de evolución del Eurofighter continúa desarrollando mejoras para mantener al sistema relevante durante las próximas décadas.
La marcha de los F-18 tampoco debería interpretarse como una pérdida absoluta de capacidad. Los Hornet que todavía disponen de horas remanentes conservan valor militar y pueden seguir volando desde Zaragoza. España está realizando así una transición escalonada: mientras los aviones más antiguos continúan siendo aprovechados allí donde todavía pueden prestar servicio, Canarias entra definitivamente en la era del Eurofighter.
La cuestión será si esta evolución será suficiente para mantener el equilibrio aéreo regional durante la próxima década. Marruecos dispondrá de una flota de F-16 mucho más homogénea y moderna, mientras España tendrá que combinar sus Eurofighter con el resto de sus medios de combate, sus sistemas de defensa aérea, sus aviones de alerta y control, sus capacidades de guerra electrónica y sus medios de reabastecimiento. En un escenario moderno, el número de cazas es solamente una parte de la ecuación; el radar, los misiles, los sensores, la conciencia situacional, la guerra electrónica y la capacidad de operar en red son cada vez más determinantes.
Quizá la imagen más interesante no sea, por tanto, la del F-18 abandonando Gando, sino la del Eurofighter ocupando su lugar. Durante años, los Hornet canarios fueron considerados por algunos como una capacidad insuficiente frente a la modernización marroquí. Ahora España está colocando en el archipiélago un sistema de armas mucho más avanzado, mientras los F-18 que todavía tienen horas útiles pueden continuar prestando servicio en la Península.
¿Es una señal para Marruecos? Es imposible demostrar que esa sea la intención concreta de Madrid. Pero desde el otro lado del Estrecho la lectura probablemente sea bastante sencilla: Marruecos está convirtiendo sus F-16 en una flota Viper de última generación y España acaba de sustituir los veteranos F-18 de Canarias por Eurofighter.
Puede ser una renovación programada. Puede ser simplemente la ejecución del programa Halcón. Pero también puede ser algo más: una forma discreta de demostrar que la modernización de la fuerza aérea marroquí no está pasando inadvertida en España y que Canarias seguirá contando con una capacidad de combate de primera línea.













