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Aug 9, 2026

El futuro de los F-18 españoles

Los F-18 españoles llevan cuatro décadas en servicio y, pese a su edad, todavía no ha comenzado la retirada general de la flota. El relevo que se está produciendo en Canarias debe entenderse de una manera mucho más concreta: se trata de la sustitución de los F-18 del Ala 46 de Gando, mientras los Hornet de las unidades peninsulares continúan formando parte de la primera línea de combate del Ejército del Aire y del Espacio.

Además, algunos de los aviones que abandonan Canarias todavía pueden tener una última etapa de servicio por delante en Zaragoza.

La situación resulta especialmente interesante porque España está ganando tiempo para decidir cómo quiere configurar su aviación de combate durante las próximas décadas.

Canarias es un caso particular



Los F-18 que han estado destinados en la Base Aérea de Gando no son exactamente iguales a los Hornet que operan en las unidades peninsulares.

España adquirió inicialmente 72 F/A-18A/B nuevos a Estados Unidos. Posteriormente incorporó otros aparatos procedentes de la US Navy para reforzar la flota. Los F-18 destinados en Canarias pertenecen a este segundo grupo. Son aviones de una versión anterior y con una trayectoria diferente a la de los aparatos adquiridos nuevos por España y posteriormente modernizados.

Por ello, el relevo del F-18 por el Eurofighter en Canarias no debe interpretarse como el comienzo de la retirada de todos los Hornet españoles. Es, fundamentalmente, la sustitución de una parte concreta de la flota por un avión mucho más moderno.

Y hay otro detalle importante: los F-18 que abandonan Canarias no tienen necesariamente que causar baja inmediatamente. Aquellos aparatos que todavía dispongan de horas de vuelo remanentes pueden ser trasladados a Zaragoza y continuar prestando servicio con el Ala 15 hasta agotar su vida útil. De esta manera, España puede aprovechar al máximo unas aeronaves que todavía conservan valor operativo.

Los F-18 peninsulares son otra historia



La situación de los F-18 de las Alas 12 y 15 es diferente. Estos aviones han recibido durante su vida operativa importantes trabajos de modernización y adaptación, que han permitido mantenerlos en primera línea mucho más allá de lo que inicialmente podía esperarse de una flota que comenzó a llegar a España en 1986.

Los EF-18M españoles disponen de capacidades considerablemente superiores a las de los primeros Hornet y continúan participando en ejercicios, despliegues internacionales y misiones de policía aérea.

Durante 2026 hemos podido comprobar que los F-18 siguen teniendo una presencia operativa significativa.

Por tanto, no existe en estos momentos una retirada general del F-18 español, existe una sustitución progresiva de determinadas aeronaves y unidades, mientras los aparatos que todavía conservan una vida útil suficiente continúan siendo aprovechados.

Hasta cuándo pueden seguir volando

El Gobierno ha contemplado prolongar el ciclo de vida de determinados F-18 hasta el periodo 2035-2040.

Esta posibilidad no significa que todos los aviones vayan a permanecer operativos hasta esa fecha.

La vida de una flota tan veterana depende de factores como las horas acumuladas por cada célula, su estado estructural, la disponibilidad de repuestos, el coste de mantenimiento y la capacidad de mantener operativos los equipos necesarios para su diagnóstico y reparación.

Precisamente por ello, España está realizando inversiones destinadas a mantener la infraestructura necesaria para seguir operando el C.15.

Entre ellas se encuentra la renovación de bancos automáticos de prueba y de los sistemas informáticos asociados, una actuación valorada en unos 26 millones de euros y gestionada a través de la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN.

La decisión demuestra que el F-18 todavía tiene recorrido. No se trata de modernizarlo para convertirlo en un avión de nueva generación, sino de mantener la capacidad necesaria para que los ejemplares que todavía tienen vida útil puedan continuar volando.
La actividad de los F-18 españoles demuestra que el veterano caza todavía mantiene un importante papel operativo. Actualmente, siete F-18M del Ejército del Aire y del Espacio se encuentran desplegados en Rumanía, integrados en el Destacamento Aéreo Táctico Paznic para participar durante cuatro meses en la misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN y contribuir a la vigilancia y defensa del flanco oriental de la Alianza. Y su actividad no se limita a las misiones de la OTAN. Recientemente, dos F-18 españoles cruzaron el Atlántico para participar en los actos conmemorativos del 250.º aniversario de Estados Unidos celebrados en Nueva York. 



Estos dos ejemplos que ponen de manifiesto que, pese a sus cuatro décadas de servicio, el F-18 continúa siendo una plataforma plenamente operativa y necesaria para España.


El Eurofighter sustituirá a parte de los Hornet

La llegada de nuevos Eurofighter es ya una realidad. El programa Halcón I y posteriormente Halcón II han proporcionará nuevos aviones al Ejército del Aire, permitiendo reforzar la flota de Eurofighter y sustituir progresivamente a algunos F-18.

El primer gran cambio se está produciendo en Canarias.

Pero sería incorrecto afirmar que los Eurofighter van a sustituir automáticamente a todos los F-18 españoles.

No existe una equivalencia uno a uno ni una decisión pública que permita asegurar que el futuro de todos los Hornet pasa exclusivamente por el Eurofighter.

El tamaño definitivo de la flota española de combate todavía puede cambiar y dependerá de las decisiones que se adopten durante los próximos años.

De hecho, mantener durante más tiempo algunos F-18 puede permitir que España incremente gradualmente su número de Eurofighter sin provocar una reducción excesiva de la disponibilidad de cazas.

El F-35 está muy lejos

Durante los últimos años el F-35 ha aparecido repetidamente en los debates sobre el futuro de la aviación de combate española. Sin embargo, actualmente parece una opción muy alejada de las prioridades españolas. El problema no es solamente el precio del avión, existe una cuestión política y estratégica relacionada con la dependencia de Estados Unidos en una capacidad militar tan crítica.

El F-35 es un sistema extraordinariamente sofisticado, pero también implica una elevada dependencia de una cadena logística, tecnológica y de soporte estadounidense.

Para España, que lleva años defendiendo una mayor autonomía estratégica europea y una industria de defensa con mayor capacidad tecnológica, la elección de un sistema estadounidense de estas características plantearía importantes interrogantes sobre soberanía, independencia industrial y libertad de empleo.

Esto es todavía más relevante si se tiene en cuenta que el F-35 no es simplemente un avión que se compra y se mantiene con medios nacionales. Forma parte de un ecosistema tecnológico y logístico mucho más amplio.

Por eso, aunque el F-35 pueda seguir apareciendo en los análisis sobre el futuro de la aviación española, está lejos de ser una opción que pueda darse por contemplada actualmente.

Turquía y el camino del Hürjet al KAAN

Una de las posibilidades más interesantes que han aparecido recientemente procede de un país que hace unos años difícilmente habría sido considerado como socio principal de España en materia de aviación de combate: Turquía.

España ha elegido el Hürjet para sustituir al F-5M en la formación avanzada de sus pilotos de combate.

El acuerdo tiene además una importante dimensión industrial, y precisamente esa cooperación puede abrir una puerta hacia un programa mucho más ambicioso: el KAAN.

Turquía está desarrollando este caza de quinta generación como su futuro avión de combate y ya existen contactos preliminares entre ambos países sobre una posible cooperación.

El Hürjet puede convertirse así en algo más que un avión de entrenamiento.

Puede ser el primer escalón de una relación industrial y tecnológica más profunda entre España y Turquía.

Eso no significa que España vaya a comprar KAAN, pero sí significa que, por primera vez, existe una vía potencial que permitiría a España participar en un programa de un caza avanzado desde una posición industrial diferente a la de un simple comprador, y ese aspecto puede ser especialmente atractivo para Madrid.

El GCAP también puede convertirse en una opción

Otra posibilidad se encuentra en el otro gran programa occidental de futuro combate aéreo: el GCAP, desarrollado por Reino Unido, Italia y Japón.

España no forma parte actualmente del programa, sin embargo, una aproximación al GCAP podría convertirse en una opción a estudiar si Madrid quiere participar en el desarrollo de un sistema de combate aéreo de nueva generación.

Italia y Reino Unido poseen además una relación industrial mucho más próxima con España que otros posibles socios.

Para España, entrar en el GCAP supondría afrontar una negociación compleja, ya que los principales socios ya han definido buena parte de la estructura industrial del programa, pero también permitiría acceder a tecnologías que serían muy difíciles de desarrollar individualmente.

España no puede desarrollar sola un caza de nueva generación

España cuenta con una industria aeronáutica de primer nivel.

Airbus en España participa en grandes programas internacionales y empresas españolas tienen capacidades importantes en estructuras, aviónica, sensores, motores, sistemas de misión y otros componentes, pero desarrollar en solitario un caza de quinta o sexta generación sería otra cuestión debido al enorme coste económico y tecnológico.

No se trataría solamente de diseñar un avión, habría que desarrollar simultáneamente el motor, radar, sensores infrarrojos, guerra electrónica, comunicaciones, software, sistemas de misión, armamento e integración de todos ellos y después mantener una cadena industrial durante décadas.

Incluso países con industrias aeronáuticas mucho mayores que la española han elegido asociarse con otras naciones para desarrollar sus futuros cazas.

Por ello, España probablemente tendrá que escoger entre diferentes formas de cooperación internacional.

La cuestión será con quién y en qué condiciones.

Tres caminos muy diferentes

La situación deja abiertas varias posibilidades.

La primera es continuar apostando por el Eurofighter y ampliar progresivamente su número para cubrir las necesidades que vayan dejando los F-18.

La segunda es profundizar en la relación con Turquía. El Hürjet ya ha creado una primera conexión industrial y el KAAN podría representar una futura oportunidad de cooperación en un caza de quinta generación.

La tercera es intentar aproximarse al GCAP y participar en el desarrollo del futuro sistema de combate aéreo junto a Reino Unido, Italia y Japón.

Y todavía existe una cuarta posibilidad: una combinación de varias de ellas.

España podría mantener una parte importante de su flota basada en Eurofighter y, al mismo tiempo, participar en otro programa de nueva generación.

Mientras tanto, el F-18 gana tiempo

Mientras España debate qué camino seguir, el F-18 continúa volando. Los aviones procedentes de Canarias que todavía dispongan de horas remanentes pueden continuar su carrera en Zaragoza. Los EF-18M de las unidades peninsulares seguirán prestando servicio mientras su estado y los costes de mantenimiento hagan viable su operación, y España continuará incorporando Eurofighter.

Por tanto, el calendario real de desaparición del F-18 será probablemente mucho más complejo que una simple fecha de retirada. Algunos aparatos abandonarán el servicio antes que otros y otros podrán seguir volando durante la segunda mitad de la década de 2030.

Los últimos supervivientes podrían ser precisamente aquellos que hayan acumulado menos horas o que se encuentren en mejores condiciones estructurales.

El problema no es cuándo retirar el F-18, la cuestión realmente importante no es cuándo realizará su último vuelo el último Hornet español. La cuestión es qué quiere España después del F-18.

El Eurofighter ya está aquí y continuará siendo una pieza fundamental de la defensa aérea española, pero no está decidido que sea la única respuesta.

El F-35 está lejos de las prioridades españolas por razones que van mucho más allá de sus prestaciones.

El futuro del FCAS ya no puede considerarse una solución segura sobre la que construir toda la planificación.

El KAAN empieza a aparecer como una alternativa potencial gracias a la creciente cooperación con Turquía.

Y el GCAP podría ofrecer otra vía para que España participe en un programa de combate aéreo de nueva generación.

Mientras tanto, los F-18 siguen proporcionando algo que España necesita: tiempo, tiempo para aprovechar al máximo una flota que ha demostrado una longevidad excepcional.

Tiempo para recibir los nuevos Eurofighter.




Y tiempo para decidir con quién quiere España desarrollar el avión de combate que algún día sustituirá definitivamente al Hornet.

Después de cuarenta años, el F-18 español se acerca al final de su carrera.

Pero todavía no ha llegado el momento de escribir su último capítulo.